Tornar Revista
Autor Maite Pérez
El modelaje, bien con la popular plastilina, bien con arcilla u otras mezclas y materiales, es una actividad harto conocida y habitual en las clases de educación infantil, pero, al contrario de otro tipo de propuestas, no ha sido, a menudo, objeto de reflexión. A pesar de ser una actividad muy satisfactoria y placentera para las niñas y los niños de estas edades, no se practica con mucha frecuencia –salvo en el caso de la plastilina– debido a razones como que los grupos son muy numerosos, la falta de espacios idóneos para llevarla a cabo, el trabajo de limpieza que genera… A través del modelado el niño y la niña amasa, sumerge sus dedos, aplasta, enrolla, une, desune, rompe, redondea… en definitiva, domina la materia. Además de la plastilina comercializada se puede utilizar plastilina casera, arcilla, pasta de papel, pasta de sal, arena lunar… Se puede combinar su uso con rodillos, moldes, palillos, pintura y diversos objetos naturales y de deshecho y, en caso de que busquemos la permanencia de las creaciones infantiles, algunos de los materiales podemos dejarlos secar e incluso barnizarlos. El modelaje, además de tener un gran potencial de desarrollo de la capacidad infantil, genera bienestar y placer en el niño que lo practica. De esta manera, asociamos una emoción placentera –condición necesaria para el aprendizaje– con la manipulación y experimentación de formas, volúmenes y texturas en un espacio tridimensional.   Si nos referimos a los objetivos de aprendizaje, podemos destacar: • Descubrir las posibilidades de su propio cuerpo. • Expresar sensaciones y emociones. • Desarrollar la capacidad creativa. • Desarrollar la capacidad de observación. • Desarrollar la motricidad fina y gruesa. • Experimentar con las nociones de forma, tamaño, peso, altura… Si atendemos a los factores que determinan la creatividad identificados por J. P. Gilfrod, veremos que el modelado con diferentes materiales es una de las propuestas más completas para su fomento: • Fluidez: ideacional, figurativa, asociativa, de expresión, verbal y de las inferencias. • Originalidad. • Flexibilidad: capacidad de adaptación o modificación de una idea. • Elaboración. • Análisis: descubrimiento de nuevos significados y relaciones entre los elementos de un todo. • Síntesis: combinación de elementos. Niñas y niños son creativos por naturaleza. Si la escuela les ofrece un entorno rico y diverso de estímulos sensoriales, artísticos, de diversidad de soluciones a un mismo problema o situación, está posibilitando un desarrollo armónico e integral de todas sus capacidades. Maite Pérez Consejo de redacción infancia de Euskadi

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