Editorial. La inclusión, inherente a la educación infantil

La escuela se define como un ambiente de vida donde cada niño y cada niña tiene acceso de forma completa a una educación de calidad. Es el lugar que se caracteriza por unas vivencias compartidas en un mismo espacio y tiempo, que debe garantizar oportunidades significativas para desarrollar todo su potencial y para adquirir conocimientos, habilidades, valores y actitudes. Y siempre cada niño y cada niña en constante relación con el entorno más próximo, con el medio donde viven y con las personas que habitan ese entorno, que los acompañan en los procesos emocionales y madurativos y con quien comparten lenguajes y significados sociales.

Este año, desde la revistaqueremos dar protagonismo a estas relaciones que se establecen entre los niños y su entorno. Para ello hemos de ser muy sensibles y conscientes del papel de la escuela, inclusiva y equitativa, como lugar de acogida y de cohesión social a la diversidad de niños y niñas y a la vulnerabilidad de las familias.

Entendemos por inclusión la eliminación de cualquier barrera y forma de discriminación y/o exclusión en la escuela, ya sea por condiciones sociales o por condiciones personales biológicas o psicológicas, y poniendo siempre en valor las características, intereses, capacidades y necesidades de cada niño y cada niña. La inclusión es ver la diferencia como estímulo de la convivencia y del aprendizaje.

Siendo la educación un derecho humano elemental, la escuela tiene el compromiso ético de dar respuesta a estos principios, en los que todos los niños y niñas son reconocidos, aceptados y valorados.

Y es por definición que la educación infantil es una modalidad inclusiva que promueve la presencia, la participación y el éxito de cada niño, creando ambientes de desarrollo y aprendizaje flexibles y accesibles y atendiendo a las familias como parte activa en la toma de decisiones.

La misión de las maestras y educadoras es proveer, amparar y conservar el bienestar del día a día en ese entorno próximo de los niños, conectar emocionalmente con ellos, acoger sus singularidades para reforzar sus logros.

En la revista nos proponemos mostrar evidencias de prácticas verdaderamente inclusivas, a partir de las realidades significativas, con el fin de llegar a los equipos educativos y provocar una reflexión inquieta y sincera. La inclusión es la respuesta a la diversidad de las escuelas, por lo que hemos de aprender a vivir y convivir con y de la diferencia.

Deseamos un año 2020 verdaderamente inclusivo.

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