Los 100 lenguajes de la infancia. La infancia y el cine

Pablo Salvador Boido

“Es de primordial importancia el hecho de descubrir los buenos filmes en el buen momento, aquellos que dejarán huellas durante toda la vida. (…) Los descubrimientos importantes, en el cine, son a menudo los de películas que contienen un tiempo de adelanto sobre la conciencia que tenemos de nosotros mismos y de nuestra relación con la vida. En el momento de encuentro, nos contentamos con acoger el enigma con asombro y acusar el golpe, el poder de sacudida. El tiempo de elucidación vendrá más adelante y podrá durar veinte años, treinta años o toda una vida. El filme trabaja en sordina, su onda de choque se expande lentamente” (BERGALA; 2002: 41).

Cuando pensamos en la relación entre la infancia y el cine hacemos memoria sobre nuestras primeras experiencias como espectadores. Como señala Bergala, pensar el primer contacto con este lenguaje artístico nos lleva a revisar nuestra propia historia y el momento de contacto con nuestra primera película. Los tiempos y formas de acceso a los films sufrieron modificaciones y cambios a lo largo del tiempo, por cual cada persona tiene un trayecto singular. Pensemos en los niños y las niñas de tres décadas atrás, estos tenían pocas oportunidades de disfrutar de las transmisiones de dibujos animados que estaban incluidas en la programación infantil. La hora diaria frente al televisor funcionaba y no se emitían más producciones audiovisuales que superasen ese tiempo. Por el contrario, hoy las nuevas generaciones acceden a una televisión codificada privada donde pueden tener a su disposición una programación para su franja etaria en cualquier horario. A esto hay que sumarle actuales aplicaciones y plataformas como YouTube Kids, entre otras tantas disponibles a través de cualquier dispositivo con conectividad. Dentro del campo audiovisual han surgido productos que se han especializado en este tipo de público, y que también han ampliado el acceso rompiendo barreras que producen el acceso cada vez más temprano a esta clase de producciones. Los canales privados tienen una emisión diaria de veinticuatro horas, frente a la hora diaria con la que se contaba hace tan sólo unas décadas, o la casi inexistente si nos alejamos aún más en el tiempo. No cabe duda de que algo sustancial se ha modificado.

Aunque actualmente contamos con diversas políticas públicas educativas que intentan intervenir en el sector audiovisual, el peso y la dirección de las producciones infantiles están direccionadas por la industria del entretenimiento. Es ésta la que de manera dominante forma un tipo de espectador y promueve una mirada del mundo. Dicha industria fue ampliando sus límites, expandiendo sus fronteras, las cuales se han hecho paulatinamente más permeables. Esta ha sido una de las preocupaciones en las investigaciones de teóricos como Adorno y Horkheimer. Ambos se dedicaron a reflexionar sobre las modificaciones en las formas de acceder a los bienes culturales dentro del capitalismo tardío. En sus ensayos propusieron el concepto de industria cultural para referirse a los nuevos medios y lenguajes que se expanden en la posguerra y se dedican al entretenimiento masivo. El debate que iniciaron permanece abierto y reaparece nuevamente con el surgimiento de nuevos medios y formas de comunicación en un contexto de continuos cambios en las formas de distribución y consumo de la sociedad actual.

Fue el filósofo francés GuyDebord quien, centrándose en la concepción marxista sobre el fetichismo de la mercancía, afirmó que en el consumo de las imágenes de la sociedad contemporánea se da el mayor grado de enajenación sobre lo que produce el hombre. Según el autor, asistimos al consumo de éstas como una mediación que nos distancia cada vez más de las experiencias reales, estableciendo una relación social entre las personas que es mediada por las imágenes.

La expansión de este modo de producción ha colocado a las imágenes (ya sea a través de su emisión, reproducción o distribución digital) no sólo, en espacios determinados para el “entretenimiento”, sino que comienzan a construir modelos y estilos de vida; promoviendo valores, gustos y formas de distinguirse dentro de la sociedad que atraviesan transversalmente todo los órdenes de la vida cotidiana.

Volviendo a nuestro argumento inicial, una de las tareas de hoy para pensar la educación, es encontrar de qué manera este lenguaje está presente en la infancia y cómo produce sentido. No tanto para formular un diagnóstico apocalíptico, sino para crear un registro de las enormes posibilidades que existen y aún no han sido formuladas. Conjugar el cine y la infancia no desde la perspectiva única del consumo o del entretenimiento sino, por el contrario, desde la idea de que existen profundos conocimienstos en los niños sobre él y entendiendo que esto nos abre un nuevo horizonte para potenciar la tarea educativa actual.

Es importante remarcar que aquí estamos trabajando sobre dos términos recientes que se han ido modificando a lo largo del último siglo. Es necesario por ello colocar al cine en discusión y pensarlo, ya no sólo como un dispositivo técnico, sino también como un lenguaje con sus propias características singulares, condicionado por un tiempo histórico y por supuesto cultural.

El inicio, el viaje, la oscuridad y la sala
Indagar en nuestros primeros pasos como espectadores también nos permite construir un lazo con la propia historia del cine. Un viaje que nos puede llevar a pensar las primeras salas, los espacios dedicados a este arte que en su momento fue considerado burdo y vulgar. Este lazo puede crear memorias para reconstruir las primeras experiencias de la imagen en movimiento e invitar en esta travesía a los y las más pequeñas. En este sentido, este recorrido configura una estructura para organizar un primer contacto con este arte en un espacio educativo dedicado a la primera infancia. Esto nos lleva a remarcar la importancia de quién inicia esta aproximación de los niños con el cine. ¿Quién abre la puerta a este mundo? ¿Quién es el responsable de organizar este encuentro? Un choque que muchas veces es impredecible y que probablemente no sé termine de ajustar a las reglas de los espacios escolares. He aquí la responsabilidad del docente en construir un espacio adecuado para este momento de hallazgo y asumir su rol de cuidado en la tarea de pasador de este arte. Bergala insiste en que es ese momento el vital para aproximarse a los buenos filmes: ¿pero cuáles son las películas imprescindibles que hay que encontrar en la primera infancia?

Un primer ejercicio para encontrar una respuesta consiste en confeccionar una lista de las películas que nos marcaron en nuestra propia infancia. Analizar si en estas hay un criterio común que las une, si tienen una relación entre sí. A su vez, al volver a verlas podemos registrar si hay algo de estas que nos produce un deseo por compartirlas con otros. Estos pueden ser los primeros pasos en la construcción de un criterio de selección, seguramente precario y seguramente laxo, pero con ciertas certezas que se irán refinando con la repetición del mismo. Al mismo tiempo, esta selección y curaduría puede estar acompañado por el recorrido de la historia del cine en donde se puede encontrar una amplia variedad de géneros y formatos audiovisuales. Este primer trabajo es un excelente puntapié para encontrar nuevos artistas como también volver sobre algunos de los directores que nos han marcado y quizás hoy pueden seguir interpelando a las nuevas generaciones.

En la Argentina artistas como Víctor Iturralde fueron precursores en esta tarea creando espacios de cine club infantiles donde los niños y niñas accedían a una filmografía vasta y heterogénea. En estos emplazamientos se proyectaban animaciones y cine experimental, películas silentes junto a otras novedades del momento de cinematografías que se alejaban del universo hollywoodense. Esta aventura más adelante lo llevo a crear su propio espacio televisivo y así multiplicar las posibilidades de encuentro con todo tipo de materiales.

¿A qué juegan las niñas y los niños cuando juegan al cine?
Además de acercarse como espectadores a este arte las nuevas generaciones son capaces de crear sus propias producciones audiovisuales. Para esto se cuenta con una gran cantidad de herramientas técnicas pero una fundamental para producir este encuentro: el juego. Es indispensable para generar este espacio la construcción de dispositivos lúdicos que sean capaces de recrear la magia del cine y sus primeros pasos.

Para esto nos debemos remontar a los primeros pasos de un personaje singular en la historia del cine y la animación: Émile Reynaud. Ya en 1894

–antes de la invención del cinematógrafo– construyó su teatro óptico donde realizó exhibiciones de piezas animadas. Además, fue el creador de una serie de pequeños artefactos capaces de poner las imágenes en movimiento y que fueron de la oferta de juguetes ópticos con los que adultos y niños jugaban. Aquí juego, fantasía e imágenes en movimiento son parte de una misma búsqueda, con las niñas y los niños nos podemos proponer ser como estos primeros inventores creando a partir de elementos muy simples un universo animado.

En los talleres de cine de hoy los niños y niñas no sólo acuden a este pionero sino a otros artistas. Reinventan a Lotte Reiniger y sus figuras recortadas que se ponen en movimiento, retoman a Émile Cohl y sus primeros gags animados o repiten los trucos cinematográficos de Georges Méliès. Así moldean sus propios materiales para crear nuevos personajes y anuncian que en las reglas de este juego no hay límite a la hora de animar o filmar cualquier objeto que puede construir un mundo nuevo en movimiento.

Se puede asociar el cine al juego, podemos jugar y aprender con él: porque es así como nació. Para que esto suceda precisamos seguir profundizando en nuestra propia construcción como espectadores y seguir investigando sobre lo que miran los niños y las niñas de hoy. No hay nada más bello que volver a asombrarse con Charles Chaplin o con Buster Keaton y sentir que, aunque estemos frente a producciones que ya hemos visto, encontramos nuevas miradas sobre películas que pronto cumplirán un siglo de vida.

Bibliografía
-Bergala, A. (2007), La hipótesis del cine. Pequeño tratado sobre la transmisión del cine en la escuela y fuera de ella, Barcelona, Laertes.
– Boido, P. Fradkin, J. Elizondo, C. García, R. Nasep, N. Pérez Giménez, S. (2007) El lenguaje audiovisual en el Nivel Inicial. Dirección del Nivel Inicial, Dirección General de Educación y Cultura de la Provincia de Buenos Aires.
– ———, ———, Heimann, J. (2012) Imágenes y juegos en movimiento. Programa Juegotecas Barriales, Gobierno de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires.
-Espelt, R (2007), La infancia del espectador cinematográfico en Larrosa, J., Assunçao de Castro, I. y De Sousa, J. “Miradas cinematográficas sobre la infancia, niños atravesando el paisaje”; Buenos Aires, Miño y Dávila.
– Iturralde Rúa, V (1984); Cine para los niños en “Haciendo dibujitos en el fin del mundo”, de la Escuela de Animadores de Rosario, MR y CAR
-Montes, G. (1999). La frontera indómita. En torno a la construcción y defensa del espacio poético. México, FCE. Capítulos 1 y 2.
– Oubiña, D. (2009), Una juguetería filosófica. Cine, cronofotografía y arte digital. Buenos Aires, Manantial. Introducción y capítulo 2.

 

Pablo Salvador Boido
es docente, investigador y artista. Se licenció en Artes Combinadas por la Universidad de Buenos Aires. Desde el 2007 es coordinador del Proyecto Cine + Chicxs, en el cual aborda e investiga el cruce entre la imagen en movimiento y la educación. Desde el 2009 es parte del área de educación de FLACSO Argentina. Dicta el curso Educar, Inventar y Crear como también el taller de cine dentro del posgrado Educación Inicial y Primera Infancia. Es capacitador en diversas instituciones como Escuela de Maestros, donde dicta cursos vinculados al cine y la primera infancia. Formó parte de los equipos de Canal PakaPaka y de Conectar Lab Programa Conectar Igualdad. Realizó talleres de cine con niñxs hipoacúsicos. Ha publicado diversos artículos como: El lenguaje en el Nivel Inicial, Imágenes y juegos en movimiento, Jugar y enseñar con el cine en el jardín, entre otros.

Associa't!

Vols ser soci/a o subscriptor/a de Rosa Sensat i tenir descompte en formacions i accés a tots els nostres continguts i recursos?
Fes-te'n ara!