Dr. Martín Rebour
En los últimos años, la presencia de tecnologías digitales en la vida cotidiana de niños y niñas pequeños/as se ha intensificado de forma acelerada. Desde temprana edad muchos niños interactúan con pantallas, dispositivos móviles, o asisten a espacios educativos que incorporan tecnologías en sus prácticas pedagógicas. Esta expansión plantea interrogantes profundos sobre el impacto que estas tecnologías pueden tener en el desarrollo infantil, la construcción del vínculo con adultos y pares, y las formas en que se experimenta el juego y el aprendizaje.
En este contexto, se hace necesario adoptar una mirada crítica, sensible, fundamentada en evidencias, así como situada que supere los enfoques polarizados entre la tecnofobia (que advierte sobre los riesgos) y la tecnofilia (que se enfoca sin matices en las posibilidades). América Latina, con sus profundas desigualdades estructurales y su diversidad cultural, representa un escenario particular donde estas tensiones se vuelven más complejas y urgentes. El desafío no es simplemente “introducir o usar tecnologías”, sino preguntarse
para qué, cómo, con quiénes y bajo qué condiciones se las incorpora en la vida de las infancias.
Este artículo propone abordar algunos aspectos de ese entramado de desafíos, oportunidades y riesgos, haciendo foco en los principales escenarios donde las tecnologías impactan en la primera infancia (el hogar y la educación) y en los actores que median ese vínculo. A su vez se presenta la experiencia del Centro Ceibal en Uruguay, una política pública reconocida a nivel internacional por su enfoque en innovación, inclusión y equidad digital, que en los últimos años ha desplegado líneas de trabajo con docentes en el ámbito de la primera infancia. A partir de este ejemplo, se busca ilustrar cómo es posible construir políticas con tecnologías sensibles a las infancias, desde una perspectiva de derechos, articulando desarrollo, juego y aprendizaje.
Una mirada crítica sobre las tecnologías en la primera infancia
Cualquier reflexión sobre el uso de tecnologías en la primera infancia debe partir de un principio fundamental:
los niños y niñas son sujetos plenos de derechos. Así lo establece la Convención sobre los Derechos del Niño (CDN, 1989). En ella se reconocen derechos esenciales como el derecho a la educación, al juego, a la participación, a la protección contra todo tipo de violencia, y al desarrollo integral. Este principio se actualiza en el contexto digital a través de la
Observación General N.° 25 del Comité de los Derechos del Niño (Naciones Unidas, 2021), que ofrece una interpretación específica de la CDN en el entorno digital, donde se subraya que
la inclusión digital no debe ir en detrimento de otros derechos y hace hincapié en la necesidad de medidas específicas para los más pequeños, dada su mayor vulnerabilidad.

Por su parte, UNICEF (2017) reconoce que las tecnologías pueden ofrecer beneficios importantes para el aprendizaje, el juego y la expresión creativa, siempre que estén bien diseñadas, adaptadas a la edad, mediadas por adultos y contextualizadas. También advierte sobre los riesgos de una exposición excesiva, no supervisada o pasiva, que puede interferir en el desarrollo del lenguaje, la atención, el sueño y la salud mental.
En este marco, es importante distinguir entre diferentes tipos de tecnologías y formas de interacción. No es lo mismo mirar pasivamente una pantalla durante horas que participar de una experiencia digital interactiva, con acompañamiento adulto, orientada al juego, la exploración o la creación. De este modo la calidad del contenido, la mediación adulta y el tiempo de uso, son factores críticos para valorar los efectos de las tecnologías en niños y niñas pequeños/as.
Escenarios y actores
El uso de tecnologías ocurre en escenarios específicos. Está profundamente condicionado por los contextos sociales, económicos y culturales en los que niños y niñas crecen, y mediado por los adultos e instituciones de su entorno. En América Latina, región marcada por altos niveles de desigualdad, brechas digitales y diversidad cultural, los escenarios de contacto entre infancia y tecnologías adquieren formas muy diversas.
Las familias
El hogar suele ser el primer entorno en el que los niños y niñas se vinculan con las tecnologías. Este contacto está mediado por los adultos responsables, cuyos niveles de alfabetización y de alfabetización digital en particular, tiempo disponible, valores y prácticas son muy heterogéneos. En muchos hogares, el uso de pantallas responde a necesidades concretas: permitir que los adultos trabajen o realicen tareas mientras los niños están “entretenidos”, en contextos de sobrecarga y ausencia de redes
de cuidado.
Por otro lado, la familia también puede ser un espacio donde la tecnología habilite formas de vínculo, juego compartido y estimulación, cuando se promueve un uso activo, acompañado y con sentido. El uso de las tecnologías en el hogar requieren de un plan familiar, incluyendo rutinas, horarios y hábitos saludables (Stefanell, 2023).
Para ello, es clave generar instancias de formación y acompañamiento a adultos responsables, desde espacios educativos, comunitarios, políticas públicas, que eviten tanto la criminalización de prácticas populares como la idealización de modelos normativos alejados de las realidades locales. Llevar a cabo buenas prácticas mediadas con tecnologías en las infancias, es incluir a distintos actores en su implementación, estas prácticas son siempre en presencia de adultos que cuidan, orientan y acompañan a los niños y niñas.
La experiencia de Ceibal
Uruguay constituye un caso singular en América Latina por haber impulsado desde el Estado, una política sostenida de inclusión digital educativa a través de Ceibal, creado en 2007. Con el objetivo de democratizar el acceso a las tecnologías digitales, dotó de laptops a todos los escolares y conectividad a los centros educativos Al día de hoy se constituyó como el
Centro de Innovación Educativa con Tecnologías Digitales del Estado uruguayo, rediseñando continuamente sus objetivos y estrategias. Ceibal ofrece una diversidad de programas que integran tecnología, formación docente y propuestas pedagógicas transformadoras, que articulan equidad, innovación y derechos.
Ciudadanía digital
Un componente clave de la estrategia de Ceibal es el abordaje de la
ciudadanía digital. Desde esta línea de trabajo se promueve la alfabetización digital de docentes con foco en prácticas pedagógicas
éticas, seguras y saludables.
Ceibal ha desarrollado
protocolos de seguridad y protección de datos, elaborando normativas claras para resguardar la privacidad de los estudiantes, prevenir el ciberacoso y enfrentar posibles formas de explotación digital.
El trabajo con docentes
Un factor fundamental con las tecnologías en la primera infancia, es trabajar en la formación de los y las docentes colocando a la tecnología como un medio y no como un fin en sí mismo. Se busca generar propuestas centradas en el juego, el cuerpo, la curiosidad y el vínculo afectivo, donde la tecnología funcione como
mediadora para la exploración, la narración, la creación y la socialización.
Es relevante que los y las docentes generen instancias de reflexión con los adultos referentes, estableciendo acuerdos respecto al uso de las tecnologías por parte de niños y niñas en el hogar, de modo generar coherencia en la generación de las rutinas y hábitos.
Con este fin, Ceibal pone a disposición instancias de formación y materiales que permiten el abordaje temático tanto para docentes como para las familias. Dejamos aquí
el acceso algunos recursos:
Pantallas en casa. Orientaciones para garantizar una navegación segura en internet. Guía para familias. Facilita el establecimiento de acuerdos entre el colectivo docente y las familias.
Colección de libros para trabajar Ciudadanía Digital con niños y niñas. Serie de libros que abordan los principales desafíos relacionados al uso seguro, participativo y creativo de las tecnologías por parte de los más pequeños.
Una experiencia con potencial de inspiración
La experiencia uruguaya de Ceibal muestra que es posible pensar la tecnología en clave de derecho, desarrollo integral y justicia social. Si bien persisten desafíos,
Ceibal ofrece un modelo que articula pedagogía, equidad y gobernanza pública. Su trayectoria demuestra que, incluso desde un país pequeño, se puede innovar desde el sur y contribuir a repensar las políticas digitales en la primera infancia en América Latina.
Fotos: cedidas por el Centro Ceibal, y niños y niñas de Escuela Pública Uruguaya,
Dr. Martín Rebour
Dr. en Educación. Mag. en Psicología y Educación.
Licenciado en Psicología. Especialista en Educación,
Centro Ceibal, Uruguay.
Bibliografía
Comité de los Derechos del Niño de las Naciones Unidas. (2021). Observación general núm. 25 (2021) sobre los derechos de los niños en relación con el entorno digital (CRC/C/GC/25). Naciones Unidas.
https://digitallibrary.un.org/record/3925096
Stefanell, Lorena. (2021) Pantallas en casa: orientaciones para acompañar una navegación segura en internet. Guía para las familias. UNICEF-CEIBAL-ANEP.
UNICEF. (2020). COVID-19 y educación preescolar en América Latina y el Caribe: Recomendaciones para la reapertura. Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia.