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Consejo de redacción de Uruguay
Editorial. “Que hay de nuevo viejo?” Las neurociencias desde un enfoque crítico
Como sabemos la Atención y Educación en la Primera Infancia viene cobrando un lugar cada vez más relevante en el mundo entero y concretamente en nuestro país, Uruguay, se ve reflejado en el marco de las políticas públicas. Es así que nos encontramos en un período de expansión y consolidación de programas nacionales lo que nos convoca a su vez a intercambios y discusiones acerca del sentido, fines, metodologías y organización de la AEPI.La importancia que tienen los primeros años de vida ha sido puesta de relevancia por los desarrollos teóricos de distintas disciplinas que confirman las enormes potencialidades que niños y niñas poseen desde el nacimiento. Sin embargo, como dice Hoyuelos, es necesario un medio y un tipo de educación coherente que permita el desarrollo y expresión de todas esas capacidades. Un medio que cumpla con condiciones de calidad que, como señala este autor, siempre debe ser matizada y narrada.Es en este contexto y desde estas certezas, que en la última década se han procesado transformaciones que involucran distintas dimensiones, dentro de las que destacamos las jurídico-reglamentarias (Ley de Educación; Licencias Parentales); políticas ( integrando en la matriz de protección social el Derecho a ser cuidado para la Primera Infancia); operativas (mayor presupuesto, ampliación de cobertura, reducción de la edad de obligatoriedad de asistencia a centros socioeducativos) y técnicas (elaboración de currículas específicas y marcos que orientan la oferta educativa, nuevas formaciones profesionales).A su vez constatamos que ciertos discursos, provenientes fundamentalmente de las neurociencias, cobran significativa visibilidad, volviéndose más relevantes que la propia Pedagogía infantil, generando impactos preocupantes en algunas definiciones políticas así como en la construcción de sentidos referidos a la infancia. Es así que es frecuente que se enuncie la educación y atención de los más pequeños como conveniencia económica (“buen retorno de la inversión”) o –lo que es peor– desde un peligroso determinismo que parece borrar potencialidades y procesos (“ lo que no ocurre en este tiempo no será adquirido o lo será en forma deficitaria”).Nuestra experiencia –dentro de este contexto alentador y potente nos convoca a reflexionar y nos lleva a concluir que lo nuevo no siempre suma y que lo viejo no es del todo desechable. Las prácticas son –por fortuna- diversas y singulares y están atravesadas y sostenidas por variables complejas que adquieren –en el marco de la educación- una relevancia incuestionable.Es por eso que, interpelados y curiosos pretendemos invitarlos a intercambiar y reflexionar en torno a ciertas interrogantes: ¿qué nuevos saberes contribuyen a mejorar la calidad educativa? ¿Cuánto hay de continuidad o de “ya sabido” desde otras disciplinas, paradigmas o prácticas? ¿Qué de lo viejo no debemos abandonar? Y...¿qué hay de nuevo viejo?Consejo de redacción de Uruguay