Infancia y salud. Cada curso vuelven… ¡los piojos!

La afección por piojos, técnicamente conocida como pediculosis capitis, es una parasitosis temida en las escuelas, por una parte por su elevada frecuencia y por otrapor la dificultad de su erradicación. Junto con el resfriado común, se considera una de las enfermedades más contagiosas, con una incidencia superior al 25 por ciento en las escuelas.

¿Quiénes son?

  • Los piojos son insectos que chupan sangre.
  • Son parásitos exclusivos de los mamíferos. No sobreviven fuera de la cabeza más de dos días.
  • El piojo mide unos 2 mm de longitud, es de color grisáceo y sin alas. Por lo tanto, no vuela de unapersona a otra.
  • La transmisión es por contacto directo desde la cabeza. La transmisión a través de cepillos, gorras, ropa de cama, es infrecuente.
  • A diferencia del piojo del cuerpo –pediculosis del pubis–, el piojo de la cabeza no transmite enfermedades.
  • La hembra adulta adhiere los huevos –liendres– en la base del cabello con su saliva, una sustancia insoluble al agua y, por lo tanto, difícil de extraer con la higiene habitual.
  • Según la distancia respecto del cuero cabelludo se puede conocer el tiempo transcurrido desde la infestación.
  • Los huevos vivos se encuentran a entre 3 y 4 mm del cuero cabelludo y son de color gris gelatinoso, turgentes y nacarados.
  • Los huevos vacíos son de color blanco y se encuentran más lejos.

¿Qué síntomas producen?
El principal síntoma de la infección por piojos es el picor, que sentimos porque el piojo muerde el cuero cabelludo para chupar la sangre, y su saliva ocasiona una respuesta que produce el prurito. Ocasionalmente, el picor puede tardar de cuatro a seis semanas a aparecer, tiempo más que suficiente para que la infección ya se haya extendido y la saliva de la hembra enganche el huevo. Muchos niños no tienen ningún tipo de síntoma a pesar de estar infectados.

Las localizaciones más frecuentes son las zonas de detrás de las orejas, cerca de la nuca y la coronilla. Los piojos prefieren el cabello limpio al sucio y el liso al rizado.

¿Cómo sabemos si alguien tiene piojos?
El diagnóstico se hace con la visualización del piojo adulto, preferiblemente con el cabello húmedo, puesto que así se mueve más lentamente y esto facilita su detección. Si no es posible, la presencia de liendres enganchadas también nos orienta.

Se recomienda revisar el cabello dos veces por semana, con buena iluminación y, si hace falta, utilizando una lupa. Ante la sospecha de piojos es conveniente utilizar un peine de detección, conocido como liendrera. Es un pequeño peine con púas estrechas que conviene que sea de color blanco para que los piojos negros destaquen sobre el fondo.

No tenemos que confundir las liendres con caspa, descamación de la piel, restos de arena, costras de heridas u otras «pseudoliendres». Si la tocamos o soplamos y se mueve, no es una liendre.

Tiene piojos, ¿y ahora qué?
Cuando se detecte la infección por piojos en un niño o niña hay que avisar inmediatamente a la familia y es recomendable preparar una circular para que todas las familias revisen en casa cuidadosamente las cabezas de sus hijos.

Todo niño diagnosticado tiene que ser tratado adecuadamente el día que se descubre la infestación. El hecho que haya un brote en la escuela no comporta que todos los niños y niñas estén infestados. Un brote obliga a hacer criba de todos los niños y niñas con la liendrera, pero no a hacer tratamiento de forma indiscriminada, puesto que esto aumenta las resistencias de los parásitos a los fármacos. Por lo tanto, no conviene tratar a ningún niño que no estemos seguros que está infestado.

Sería recomendable que el tratamiento de todas las criaturas –y sus familiares– infestados se hiciera simultáneamente, para evitar así los contagios entre niños afectados todavía no tratados y niños ya tratados.

Según la guía del Departamento de Salud de la Generalitat de Cataluña sobre el tratamiento de la pediculosis, «al día siguiente de hacer
la primera aplicación del tra­ta­mien­to el alum­no puede asistir a clase». Pero debemos tener presente que se considera «tratamiento» la aplicación de una loción o crema y la eliminación de las liendres.

 

¿Cómo los eliminamos?
Sobre todo hay que recordar que la eliminación requiere tiempo y perseverancia. Deben utilizarse productos específicos de la farmacia:

  • Tratamiento con insecticidas: el clásico es la permetrina al 1%, que se puede utilizar en bebés por encima de los dos meses de edad y es más recomendable en formato de loción o crema, que tiene una eficacia superior ala del champú. Hay que aplicar el producto sobre el cabello seco –para no reducir la cantidad de producto que llega al piojo y la liendre–, dejar actuar durante unos treinta minutos y a continuación lavar con champú normal y no utilizar secador. Después de lavar, hay que pasar la liendrera a lo largo de todo el cabello, realizando al menos dos pases meticulosos el primer día de tratamiento.
  • Tratamiento sin insecticidas: se trata de la dimeticona, un producto que actúa «ahogando» el piojo, de forma que no hay riesgo de toxicidad ni de resistencias. Como novedad tenemos el octanediol, que actúa destruyendo la cápsula del piojo y la liendrera y haciéndolos morir por deshidratación.

Si pasadas 8-12 horas del tratamiento el piojo se mueve lentamente o no se mueve, se considera que el tratamiento ha sido efectivo, pero conviene eliminarlos antes de que el niño vuelva a la escuela. Si el piojo continúa moviéndose igual, se considerará que se ha hecho un uso incorrecto del pediculicida, que la infestación es muy importante o que hay resistencia al producto. Entonces se recomienda utilizar un medicamento alternativo.

Cualquier tratamiento tiene que repetirse al cabo de 7-10 días, que es el tiempo que tarda la liendre en hacer eclosión.

Casi más importante que la elección del producto es el uso repetido de la liendrera durante unos cuantos días seguidos, y después hacer un repaso con los dedos.

Después del tratamiento, cada dos o tres semanas se recomienda volver a peinar los cabellos con el peine especial.

No quiero que vuelva a pasar, ¿qué puedo hacer?

  • Llevar el pelo corto o recogido disminuye el riesgo de contagio.
  • No compartir peines, gorras, gomas ni cintas de los cabellos.
  • Los productos naturales que existen no han demostrado científicamente que sean capaces de evitar la infección o tienen riesgos potenciales. Mencionamos por su popularidad el aceite de árbol de té, que no ha demostrado eficacia ysi es ingeridoaccidentalmente puede provocar efectos secundarios graves. El hecho de que sean productos naturales no los hace inofensivos.
  • Está desaconsejado utilizar champús repelentes de piojos –permetrina, malation–, puesto que no son útiles y además generan resistencias de los piojos a los fármacos.
  • Utilizar la liendrera cada 3-4 días es una práctica muy recomendable en épocas de brote.
  • Hace poco se publicó un estudio que avala la utilización del octanediol como repelente, aplicándolo en espray dos días por semana. n

Verónica López, pediatra de atención primaria del
abs L’Hospitalet Centre, L’Hospitalet de Llobregat.

Esteve-Ignasi Gay, consejo de redacción
de Infancia.

 

 

 

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