Página abierta. La educación infantil en Asturias

La educación infantil en el Princi­pa­do de Asturias se organiza en ciclos educativos independientes: por un lado, las escuelas infantiles de primer ciclo (0-3 años) y, por otro, el segundo ciclo de educación infantil, en su mayoría integrado en centros de primaria, aunque también se contemplan escuelas de educación infantil que atienden exclusivamente a niños y niñas de 3 a 6 años. Nunca se ha desarrollado la etapa 0-6 dentro de un mismo modelo de gestión ni los responsables en materia de educación han manifestado la necesidad de integrar los dos ciclos como una unidad coordinada que le otorgue identidad y permita dar una mejor respuesta a las necesidades y derechos de la infancia.

 

El análisis de la educación infantil en Asturias se presenta en dos partes independientes referentes a los dos ciclos de educación infantil.


Primer ciclo (0-3 años)
Según los datos facilitados el pasado mes de julio por la Consejería de Educación, en nuestra comunidad se encuentran funcionando 64 escuelas infantiles de primer ciclo de Educación Infantil. Estas escuelas responden al Plan de Orde­na­ción de las Escuelas Infantiles de Primer Ciclo, en el que se establece una colaboración entre la Con­sejería de Educación y los diversos ayuntamientos.

El Principado de Asturias comen­zó la apuesta por el primer ciclo a partir del año 2003, en el que se abrió la primera escuela infantil de 0 a 3 años en Gijón, y a partir de ahí la apertura de centros fue en incremento hasta la actualidad.

En el presente curso 2018-2019 hay matriculadas un total de 3.382 criaturas. Cada centro oferta la posibilidad de permanencia a jornada completa –hasta un máximo de 8 horas– o a media jornada. El 74 % de los niños y niñas están matriculados a jornada completa; el 21 %, a media jornada, y el 5 %, a media jornada con comedor. En cuanto a su edad, un 13 % son bebés, un 34 % tienen entre 1 y 2 años y un 53 % de las matrículas corresponden al nivel de 2-3 años. Es necesario tener en cuenta que estos datos han variado sensiblemente debido a la incorporación de aquellos bebés que aún no tenían la edad mínima para comenzar en las escuelas en el mes de septiembre –3 meses– y a los cambios de jornada que por diversas causas las familias han solicitado.

Con respecto a la aportación económica de las familias, es necesario valorar que en el presente curso ha habido una reducción del 50 % de las cuotas. Estas, a su vez, varían de acuerdo a los ingresos de la unidad familiar, pudiendo llegar a una bonificación de hasta el 100 % de la misma. Este hecho ha repercutido en un incremento de las horas de permanencia en la institución escolar, con un aumento considerable de las matrículas a jornada completa.

En cuanto a los aspectos que enmarcan la creación, organización y funcionamiento de las escuelas infantiles de primer ciclo dependientes de la Consejería de Educación, señalar que:

  1. La creación de estas escuelas en Asturias trata de dar respuesta a la demanda existente de todos los núcleos, tanto urbanos como rurales. De ahí el número de escuelas que hay en nuestra comunidad.
  2. La Consejería de Educación facilita a los ayuntamientos el presupuesto para financiar el personal que trabaja en las escuelas infantiles de acuerdo a las adendas vinculadas a los convenios de colaboración entre estos y los ayuntamientos, que se aprueban anualmente en función de los centros y unidades en funcionamiento en cada municipio. El ayuntamiento se encarga de dicho presupuesto, así como del mantenimiento de estos centros.
  3. En la gestión de estas escuelas hay dos posibilidades: o bien la dirección depende del Ayun­ta­miento, y entonces es una educadora del equipo quien dirige o coordina el centro, o bien depende de la Consejería de Edu­cación, lo que implica que la directora es una funcionaria en comisión de servicio –renovable anualmente–, y en este caso dirige de dos a tres escuelas, que en ocasiones dependen de un mismo ayuntamiento y en otras ocasiones dependen de más de uno.
  4. Las familias tienen sus representantes en los consejos escolares y en un gran número de escuelas están constituidas ampas.
  5. El personal educativo que trabaja en las escuelas infantiles son técnicos superiores de Edu­cación Infantil y maestras de Educación Infantil. Dicho personal está vinculado al convenio de cada Ayuntamiento, de ahí que frente a unas mismas funciones –establecidas por decreto– existan diferencias en cuanto a derechos y salario.
  6. La formación continua del personal técnico se realiza a través de los ayuntamientos correspondientes y de los centros del profesorado y recursos, y abarca temáticas muy diversas: filosofía Montessori, aproximación pikle­riana, psicomotricidad, relación con las familias, masaje infantil, diseño de espacios educativos, primeros auxilios…

En cuanto a algunos aspectos del primer ciclo de Educación Infantil en los que hay dificultades, queremos destacar:

  1. La gestión de las escuelas infantiles debe responder a la demanda de dos administraciones: Comunidad Autónoma y ayuntamiento. Esto lleva en ocasiones a la falta de una línea educativa y pautas de gestión comunes. Es la Administración local la que tiene la última palabra en delegación de la autonómica.
  2. A su vez, no hay una línea formativa vinculada a un enfoque pedagógico por el que se apueste desde la Consejería por el personal que trabaja en las escuelas infantiles de primer ciclo. Más bien se responde a demandas puntuales de las propias trabajadoras, con lo que dicha línea es variada y con escasa continuidad en algunos casos.
  3. Del mismo modo, los convenios de cada ayuntamiento no suelen contemplar las características de funcionamiento de un centro educativo, lo que afecta a la calidad de la atención y los cuidados que se dan a las criaturas por la ausencia y falta de personal.

Además de estas escuelas dependientes de la Consejería de Edu­ca­ción y Cultura, existen siete escuelas más, de las cuales cuatro son denominadas jardines de infancia, y dependen de la Con­sejería de Bienestar Social, y otros tres centros son denominados guarderías laborales y son de titularidad privada.

El segundo ciclo de Educación Infantil (3-6)
Las escuelas de 3 a 6 años dependen directamente de la Consejería de Educación y, como ya mencionamos, la mayoría están integradas en centros de Pri­maria.

En general existe una tendencia a la «primarización» de la educación de la infancia escolarizada en el segundo ciclo. Se tiende a la exigencia de los aprendizajes desde metodologías que no respetan el natural desarrollo y las necesidades de los niños, obviando el placer de experimentar, descubrir el mundo, investigar y lograr a partir de la propia competencia, de la autonomía y, lo más significativo, anulando el ser individual, pues se concibe la escuela del grupo, de la colectividad, de la homogeneidad, de la quietud física, de la uniformidad del criterio…

La escuela infantil exige en más ocasiones de las deseadas que las criaturas ajusten su cuerpo al silencio de la expresión y el movimiento. Les presenta y estructura el mundo y la vida en una «ficha» carente de volumen, de olor, de sonido, de emoción…, y así día tras día.

La organización de la jornada escolar se asemeja en mucho a la de los niños y las niñas de Pri­ma­ria: especialistas de inglés, llingua asturiana, música, apoyos que deberían realizarse dentro de la clase y no se respetan. En muchas ocasiones se «coloca» el horario de los especialistas como prioritario, fracturando la percepción de Infantil como una etapa globalizada en áreas.

La implicación de las familias depende de las decisiones de los centros, aunque existen canales de participación: el Consejo Escolar y también las ampa.

Los centros de formación del profesorado tratan de fomentar la formación en los propios centros, pues la supresión de algunos de ellos obligaría al profesorado a largos desplazamientos por una orografía bastante compleja.

El presupuesto por parte de la Consejería de Educación puede ser gestionado por los equipos directivos con total autonomía para desarrollar los programas educativos correspondientes y establecer prioridades.

Finalmente, señalar que, si consideramos la primera infancia como la base de futuras generaciones, hemos de cuidar que la institución educativa vele por respetar su desarrollo en función de sus necesidades y no a golpe de programas políticos o de prácticas guiadas por la costumbre y la tradición.

Nuestro deseo es confiar en una Administración comprometida con los derechos de los niños y las niñas, así como trabajar con el respaldo de unos responsables que gestionan la educación en nuestra comunidad autónoma y que crean en la importancia de las escuelas infantiles de 0 a 6 años.

Encarna Somonte, Consejo de redacción de Infancia en Asturias.

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