Escuela 3-6. Tocando el cielo en educación

El proyecto «Aprendiendo a ser yo mism@» surge en el grupo de maestras que componemos el ciclo de Educación Infantil del ceip Ama­lia de Sajonia, de Santa Amalia, Badajoz, y que trabajamos día a día de forma conjunta.

 Llevamos varios años desarrollando proyectos comunes y realizando actividades dirigidas a todos nuestros niños y niñas y a las familias. Además, participamos en diversas modalidades de formación relacionadas con diferentes aspectos, tanto a través de cpr como de forma particular.

Durante el curso escolar 2009-2010 conocemos la experiencia de Rebeca Wild a través de otra maestra que, con gran entusiasmo, nos habla de ella y además, conociendo nuestra trayectoria de trabajo en equipo, nos anima a incorporar a nuestra práctica diaria algunas de las ideas de la pedagoga alemana, no sin antes conocer más a fondo su proyecto educativo. Para ello nos recomienda la lectura de una parte de su bibliografía, en total cuatro publicaciones en las que Rebeca Wild expone un enfoque pedagógico fruto de la propia experiencia, llevada a cabo junto a su marido en Ecuador.

Ciertamente la lectura, a lo largo del curso y durante el verano, de Educar para ser, Libertad y límites, Aprender a vivir con niños y Calidad de vida va generando en nosotras la idea de un proyecto muy ilusionante, sobre todo cuando nos imaginamos, tanto a nosotras como a los niños y las niñas, disfrutando y aprendiendo con su puesta en práctica.

El enfoque pedagógico creado por los Wild se basa en el respeto a los procesos vitales de cada persona. En este sentido, proponen la existencia de «espacios preparados» donde  niños y niñas encuentren la afectividad y la seguridad necesarias para el desarrollo de esos procesos de vida.

Además, no se contemplan grupos de edad y, en cuanto al profesorado, este ha de aprender a controlar sus intervenciones destinadas a dirigir la actividad de los niños, permitiéndoles elegir por sí mismos lo que desean hacer y con quién.

 

Inicio del proyecto
Llegamos a septiembre de 2010 con toda la energía del verano y, empapadas de la pedagogía Wild, nos ponemos manos a la obra. Con las clases patas arriba, vamos agrupando aquellos materiales relacionados con diferentes ámbitos de aprendizaje, para seguidamente configurar los espacios preparados. Nos olvidamos de «nuestro espacio» y resulta como si los clásicos rincones existentes se expandieran, llegando a ocupar cada uno de ellos una clase entera.

Supone una ardua tarea, pero la ilusión y la emoción son tan grandes que en pocos días adecuamos cinco «espacios preparados»: Psi­co­motricidad y Música, Plástica, Ciencias y Expe­rimentación, Juego Simbólico y Lengua. Ade­más, contamos con dos clases más, que convertimos en comedores, y una biblioteca para usos múltiples.

Y claro, no podemos olvidar el espacio exterior: un patio y dos porches. Este también va a constituir otro «espacio preparado» de vital importancia, destinado a Actividades Multi­sensoriales.

Seguidamente elaboramos el proyecto «Apren­diendo a ser yo mism@», que fue presentado a la comunidad educativa –claustro y familias–, y también a la convocatoria de proyectos de innovación del curso 2010-2011, donde fue seleccionado.

La puesta en práctica del proyecto comienza con el inicio del curso. Cada día resulta un constante descubrir y disfrutar de tantas situaciones y experiencias que, como habíamos imaginado, tanto a nosotras como a los niños nos generan una gran satisfacción.

Las docentes, que somos seis entonces, nos organizamos de acuerdo con un horario semanal que nos permite mantener activos cinco espacios, en cada uno de los cuales permanece una maestra. Además otra siempre queda libre para atender cualquier necesidad que pueda surgir y para controlar las zonas por donde pueden transitar los niños y las niñas, como pasillos, servicios y comedores.

Al contar con seis espacios preparados, cada semana uno permanecerá cerrado; no será nunca el espacio exterior, salvo por circunstancias meteorológicas.

Ahora es cuando el trabajo en grupo adquiere su mayor significado: ya no trabajamos solas dentro de «mi» clase y para «mi» grupo. Ahora se requiere un consenso y mucho diálogo, porque hay seis puntos de vista, seis opiniones a tener en cuenta y muchos acuerdos a los que llegar.

 

Desarrollo de una jornada
La actividad cotidiana se inicia en los dos comedores, donde los niños dejan sus pertenencias y, una vez que han intercambiado las primeras impresiones de la mañana, eligen los espacios. Este momento es muy emocionante, pues tomar la decisión de adónde ir, qué hacer, solo o acompañado…, para niños y niñas supone conectar con su mundo interior y elegir por sí mismos.

El primer periodo de la jornada dura hasta el momento de volver a los comedores a tomar el tentempié, alrededor de dos horas. Durante este tiempo los niños y las niñas pueden cambiar de espacio, de actividad, de compañía…, siempre cumpliendo unas normas basadas todas ellas en el respeto a uno mismo, a los demás y a lo que nos rodea.

El momento de volver al comedor todos juntos para el almuerzo, además de lo que supone en cuanto a interacción social, se convierte en una oportunidad de trabajar diferentes aspectos relacionados con los hábitos de higiene y alimentación, y la educación para la salud.

El recreo se hace en el espacio exterior, con la peculiaridad de que, durante el tiempo que dura, los niños pueden utilizar juguetes u otros objetos personales que traen de casa. Esta posibilidad es una forma más de mostrar sus gustos y aficiones, y de relacionarse.

Una vez que han satisfecho esas necesidades, no tardan en pedir que de nuevo se abran los espacios, y así lo hacemos, iniciando de esta manera el segundo periodo de la mañana –aproximadamente desde las 12.40 hasta las 13.30 h–, en que pueden volver a elegir dónde ir, qué hacer y con quién.

Después llega la hora del cuento, cargada de magia y expectación, que anuncia la proximidad del fin de la jornada. Se realiza todos los días en el espacio de usos múltiples –biblioteca– y cuenta con mucha aceptación (es voluntario asistir).

Y por último tenemos el momento de recoger espacios y pertenencias, y despedirnos hasta el día siguiente, cargados de emociones y experiencias que sin duda han contribuido a nuestro crecimiento personal y al desarrollo de nuestros procesos vitales. En definitiva, a llenar nuestras mochilas de vivencias y aprendizajes para utilizar y recordar.

 

Otras actividades
En el desarrollo de la jornada que acabamos de describir, hay que contemplar los dos módulos de treinta minutos a la semana para inglés y religión, de acuerdo con los horarios correspondientes y lo que establece el Decreto 4/2008 en relación con las citadas materias.

Además hay un hueco, también semanal, para las actividades alternativas, dirigidas, y elegidas libremente por los niños y las niñas que así lo desean. Entre ellas están yoga, portugués, orquesta, danza, poesía, PDI, experimentos…, y su finalidad es ofrecer más posibilidades de expresión y de acción. Se ofertan generalmente en el módulo que sigue al recreo, y para ello se cierra uno de los cinco espacios que han permanecido abiertos en la primera parte de la jornada: así, una de las seis maestras puede impartir alguna de las actividades mencionadas, con la que además (y esto es muy importante) se identifica por sus intereses, actitudes y/o capacidades.

Otra de las señas de identidad del proyecto «Aprendiendo a ser yo mism@» son las salidas semanales. Desde siempre en nuestro grupo hemos entendido que, entre la escuela y la sociedad, tiene que existir una constante permeabilidad, de manera que la educación para la vida sea una realidad, por lo que el desarrollo del área de conocimiento del entorno lo planteamos a través de visitas a instituciones, empresas o edificios singulares de la localidad, casas y negocios familiares, y, sobre todo, a espacios naturales a los que podemos acceder andando.

El día de la salida se vive como una fiesta en la que la emoción, la sorpresa y la creatividad están garantizadas. Se trata, además, de otra experiencia encaminada a la adquisición de la autonomía y el desarrollo de las habilidades comunicativas. Niños y niñas rompen con lo que dominan, se plantean nuevos retos, exploran y observan con otra mirada, comparten con las miradas de los demás. Las relaciones se diversifican más y fluyen de manera distinta a como se dan en el espacio escolar.

Las familias
La participación de la familia es esencial en el desarrollo de «Aprendiendo a ser yo mism@». Así, en la propuesta, organización y desarrollo de las salidas semanales es muy importante, ya que aporta su colaboración y aprovecha la oportunidad cada semana de disfrutar de una jornada de convivencia.

Además de en esta actividad semanal, las familias tienen la posibilidad de colaborar en otras muchas experiencias programadas para este fin, como son:

  • Semanas de «desayuno saludable» –dos a lo largo del curso escolar.
  • Talleres de elaboración de bocadillos y tartas de cumpleaños y celebración –una vez al trimestre.
  • Talleres de maquillaje, con motivo de las fiestas Halloween y Carnaval.
  • Talleres de decoración para celebraciones navideñas y otras –Paz, Semana del Libro, Extremadura…
  • Talleres de elaboración de trajes de Carnaval.
  • Elaboración de hornazos y dulces típicos de Semana Santa.
  • Juegos tradicionales.
  • Taller de comidas de verano.

De esta forma, todas las semanas, quienes pueden y así lo desean cuentan con al menos una oportunidad de participar en alguna actividad junto a su hijo y el resto de compañeros y compañeras, así como con otras familias y con las maestras. Esta dinámica nos permite conocer diferentes culturas y modelos familiares, a la vez que se genera una comunicación fluida entre los diferentes miembros de la comunidad educativa y un enriquecimiento de los procesos de desarrollo, tanto de los niños y niñas como de las personas adultas.

 

Valoración de la experiencia
A lo largo de algo más de cinco cursos, hemos tenido la oportunidad de observar y analizar los procesos vitales de muchos niños y niñas. Hemos comprobado que, confiando plenamente en sus capacidades y favoreciendo la interacción constante, en las condiciones y espacios adecuados, se mantienen la curiosidad y la necesidad de aprender, características innatas en el ser humano y muy importantes para un desarrollo integral de la persona.

Además, realizar el proyecto «Aprendiendo a ser yo mism@» ha supuesto:

  • Avanzar en el conocimiento y puesta en práctica de otras formas de educar, a través de la experiencia y de la formación permanente.
  • Crecer tanto personalmente como profesionalmente a través de la comunicación constante que conlleva el trabajo en grupo.
  • Sentir una escuela viva, en movimiento, donde el fluir de ideas y emociones con total naturalidad es lo habitual en cada jornada.
  • Reflexionar todos los días y hacernos preguntas sobre nuestra práctica educativa, identificando los errores y aprendiendo de ellos.
  • Ofrecer un amplio abanico de experiencias a los niños y las niñas para que disfruten en el entorno escolar desarrollando sus capacidades.
  • «Romper» los grupos de edad facilitando relaciones según intereses, capacidades y necesidades.
  • Convertir el periodo de adaptación en una oportunidad excepcional de desarrollar la empatía, colaborando los niños y las niñas mayores para que este primer contacto con la escuela sea, para sus compañeros recién llegados, una experiencia a la vez divertida y deseada.
  • Mejorar la atención a la diversidad, considerando diferentes formas de aprender según la combinación de inteligencias –tal como propone la teoría de las inteligencias múltiples– y los estilos de aprendizaje de cada persona.
  • Garantizar una educación inclusiva, gracias a la existencia de unas normas basadas en el respeto y la igualdad, aceptadas por todos los niños.
  • Valorar la formación de grupos heterogé-neos como generadores de un aprendizaje más rico y eficaz.
  • Descubrir el espacio exterior como el mejor laboratorio para experimentar con los sentidos, investigar, crear…
  • Conectar con la naturaleza, amarla y respetarla, valorando los regalos que niños y niñas encuentran en ella –palos, frutos, piedras, flores, hierba, hojas, huesos…– y que pasan a formar parte de hermosas e interminables historias.
  • Buscar nuevas formas de participación para las familias, creando oportunidades de disfrutar y convivir, tanto en la escuela como en las salidas semanales.

En definitiva, esta experiencia supone aguardar con mucha ilusión la sorpresa que nos depara cada día, distinto siempre uno de otro, ofreciendo a los niños y a las niñas lo mejor de cada una de nosotras, evolucionando así con ellos para crecer como personas, y alimentándonos mutuamente la curiosidad y las ganas de aprender.

¿No es como haber tocado un pedacito de cielo? Un pedazo de cielo en educación y en nuestras vidas.

Así lo expresa Mª Jesús: «Me siento viva al mirar a mi alrededor. Todo en movimiento, todo por hacer, todo un fluir de ideas. Niños, niñas, maestras, familias…, personas. Se respira vida, alegría, tristeza, risas, llantos, sorpresas…, naturalidad.»


Bibliografía
Espinosa Manso, C. (2007). Los niños y jóvenes del tercer milenio: guía práctica para padres y educadores. Málaga: Sirio.
L’Ecuyer, C. (2013). Educar en el asombro. Barcelona: Plataforma.
Wild, R. (1986). Educar para ser: vivencias de una escuela activa. Barcelona, Herder.
Libertad y límites. Amor y respeto. Barcelona: Herder.
– (2003). Calidad de vida. Barcelona: Herder.
– (2009). Aprender a vivir con niños. Barcelona: Herder.

 

Mª del Carmen Gómez Solís, Mª Jesús Escobar,
Mª Elena Rebate, Carmen Jaramillo,
Verónica del Rosario y Francisca V. Martín,
Educación Infantil del Colegio Amalia
de Sajonia de Santa Amalia, Badajoz.

 

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