Educar de 0 a 6 años. El patio de mi escuela

El proceso de transformación del patio escolar de la Escuela Pública de Lekeitio, mediante la colaboración de toda la comunidad educativa, pretende ofrecer una alternativa crítica al actual estado de las cosas para que niñas y niños puedan disfrutar de un futuro más placentero e igualitario.

Los espacios escolares se componen, mayormente, de clases de aprendizaje ordinarias y de zonas exteriores dedicadas al recreo o descanso. Generalmente, estos dos ambientes son independientes y cada cual se rige por sus propias reglas, usos y horarios. Además, los espacios exteriores, al igual que sucede con las clases ordinarias, son bastante semejantes en cuanto a su estructura y arquitectura: superficies destinadas a la práctica de deportes, parques infantiles y algunos «recovecos» residuales que estos ceden. Y, si bien en los últimos años han sido múltiples las voces que han impugnado este tipo de organización porque promueve deportes hegemónicos o masculinos, favorece conductas discriminatorias, fomenta la invisibilidad de las chicas, incrementa las reyertas e incluso intensifica los acosos, en la actualidad todavía se nos hace difícil imaginar otros modelos o diseños más acordes con aquellos valores que propugna la escuela inclusiva.

 

Las bases
Los inicios: la coeducación

Es el enfoque y la perspectiva coeducativa de la escuela quien exige por primera vez la necesidad de adecuar los patios de recreo y los espacios exteriores a las directrices marcadas por el proyecto coeducativo del centro. De ahí surge la idea de proseguir con el desmantelamiento paulatino de la visión androcéntrica iniciada en torno a otros aspectos curriculares u organizativos, como podían ser los libros de texto, los materiales, los cuentos, las intervenciones educativas, la responsabilidad de los niños y las niñas, la formación de los maestros, la participación de los familiares, etc.

La idea
Con la idea del cambio y la mejora entre manos, surge el debate y las aportaciones. ¿Cómo queremos que sean estos espacios? ¿Qué han de aportar? ¿A quién han de favorecer? ¿Qué tipo de materiales son los más aconsejables? ¿Cómo serán sus usos? ¿Quién los va a realizar? ¿Cuánto dinero suponen?…

La participación
Estas discusiones y diálogos se organizan de tal manera que todos los agentes educativos y comunitarios puedan participar y aportar. En este tipo de trasformaciones es imprescindible aunar todas las voces y abrir cauces de participación, sobre todo para todas aquellas personas que, por cualquier motivo, no participan de manera regular, pues esta es, como dice Giroux, la única manera de convertir la escuela en una esfera democrática e inclusiva. En este sentido, los niños y las niñas, los maestros, los familiares y otros agentes comunitarios van diseñando el «sueño» del patio escolar mediante dibujos, maquetas, asambleas, comisiones mixtas u otras maneras de participar.

El proyecto educativo
Desde hace años la Escuela Pública de Lekeitio cuenta con un proyecto educativo que ha sabido transformarse en función de las demandas sociales y las investigaciones educativas. La escuela se autodefine como una comunidad educativa que, en todas sus actividades y toma de decisiones, promueve una educación inclusiva, democrática, igualitaria, euskaldún, intercultural, coeducativa y sostenible.

 

Los deseos
Estas discusiones y diálogos nos sirven para ir perfilando los diversos aspectos que nos gustaría satisfacer mediante el cambio de ambientes, juegos, materiales y usos.

Este es el resumen condensado de muchas de las contribuciones realizadas por las personas participantes en el proceso de aportación de ideas y aspiraciones:

  • Las relaciones e interacciones entre los niños en los patios del recreo. Todo cambio realizado en los ambientes exteriores persigue el mismo objetivo, es decir, el fomento de unas relaciones equitativas, gozosas y placenteras entre niñas y niños. Junto con el conocimiento y la actividad motriz, los patios escolares han de impulsar relaciones e interacciones que transformen las tendencias al aburrimiento y la exclusión fomentando el juego social.
  • Los vínculos de amistad entre niños y niñas. Las diversas zonas, ambientes o entornos han de promover la amistad y las relaciones de ternura entre niñas y niños. Estos espacios han de ser sensibles y apropiados para que niñas y niños, mediante sus vidas y relatos compartidos, tejan la urdimbre afectiva que los irá entrelazando en el presente y el futuro.
  • Juego grupal e individual. Los espacios exteriores han de ofrecer oportunidades tanto para estar en grupo como para estar a solas. Cuando permanecemos a solas, envueltos en nuestra mismidad, además de potenciar la inteligencia y el pensamiento interior, cimentamos nuestro espacio íntimo o intimidad. Por el contrario, la vida en grupo permite la interacción social y la cooperación negociada, condiciones imprescindibles para el juego, la exploración y la actividad conjunta.
  • Utilización del lenguaje. Para dar respuesta al uso normalizado del euskera o atender la diversidad lingüística presente en la mayoría de las escuelas, los espacios exteriores o patios de recreo ofrecen unas posibilidades inigualables. Las tonadillas, estribillos, refranes, rituales, reglas, etc., que forman parte habitual de infinidad de juegos ofrecen una ocasión inmejorable de aprendizaje mediante el acompañamiento de los adultos. En este tipo de actividades tenemos la oportunidad no solo de profundizar en el uso del euskera sino de aprender y apreciar juegos, dichos o canciones que nos acompañan de otras culturas y civilizaciones.
  • Continuidad entre las actividades realizadas en la clase ordinaria y en el exterior. Las actividades que se realizan en los patios, salvo las correspondientes a la Educación Física, apenas se relacionan con las actividades de clase, ya que en general los espacios exteriores se utilizan exclusivamente para el descanso asociado a un tiempo escolar definido. Desde nuestra óptica, por el contrario, pensamos que estos espacios han de servir para dar continuidad a las actividades de la clase ordinaria, ya que, por sus características y dimensiones, posibilitan marcos de aprendizaje que difícilmente pueden ofrecer los espacios interiores.
  • La intervención de los maestros. La intervención de los maestros u otras personas educadoras en los espacios exteriores es insustituible, ya que son los máximos responsables de la organización y el buen funcionamiento. Ya sea para las actividades autónomas como para las guiadas, los diseños, las normas y los usos deben estar pensados de manera conjunta entre niños y maestros –u otras personas de la comunidad educativa–. En las actividades autónomas, la presencia del adulto ofrece orden, seguridad y protección, y los educadores se convierten en referente y apoyo, además de
    facilitadores en las situaciones de conflicto o malentendido. En las actividades guiadas o más estructuradas, los maestros son quienes proponen o plantean retos o proyectos de investigación y quienes disponen de los recursos necesarios para llevarlos a cabo. Tanto en una situación como en la otra, queda en sus manos consensuar con los niños y las niñas y los familiares los usos, los tiempos y los recursos o materiales que se van a utilizar en estos espacios.
  • Los recursos y materiales. Los materiales que utilizaremos en los espacios exteriores respetarán las características mencionadas anteriormente. Algunos serán fijos o estables, mientras que otros serán móviles; algunos permanecerán en el exterior día y noche, en tanto que otros los utilizaremos según las necesidades. Por último, habrá también materiales asociados a determinados proyectos o experiencias. De todas maneras, todos ellos han de procurar el desarrollo de la creatividad y las buenas relaciones entre niñas y niños, a la par que cumplen con los requisitos de sostenibilidad, seguridad, reutilización, etc., expuestos anteriormente.

 

Los espacios
El diseño
Como hemos mencionado anteriormente, el diseño de los patios, tanto el de primaria como el de infantil, es fruto del trabajo colaborativo de los familiares, los niños y las niñas, los maestros y, puntualmente, de la asesoría externa, quienes mediante ejemplos, dibujos, planos, sugerencias, etc., han ido conformando los distintos elementos, entornos y ambientes.

El trabajo
Diseñar e intervenir son dos fases del mismo proceso de transformación que, en nuestro caso, han propiciado el trabajo colaborativo de toda la comunidad educativa. Tanto los familiares como los maestros y los niños y las niñas han participado en las diversas actuaciones que han posibilitado, en algunos casos, la remodelación de los espacios existentes y, en otros, la creación de nuevos entornos y ambientes. En todo este proceso hemos de agradecer la ayuda material recibida por parte del consistorio y la orientación en algunos aspectos del patio de educación primaria por parte de Tipi, un estudio de arquitectura que, a través de su programa Elkartoki, se dedica a asesorar las escuelas que inician un cambio en sus espacios exteriores.

Los ambientes
Además de respaldar los valores mencionados en el proyecto educativo y de respetar nuestros deseos y anhelos, el espacio exterior ha de cumplir con una serie de propiedades o cualidades que aseguren el desarrollo integral de las competencias y capacidades de todas las niñas y todos los niños. Por tanto, ha de promover:

Retos. Los retos son el mayor aliciente para activar la motivación y el deseo de niñas y niños. Nuestros patios han de alumbrar su ansia, han de incitar a que jueguen, exploren o experimenten de manera individual o grupal. Los desafíos, tanto personales como comunitarios, surgen en entornos misteriosos, temerarios o retadores, y en todos ellos tanto niños como niñas tienen la oportunidad de evidenciar y acrecentar sus capacidades y de reconocer sus límites.

 

  • Creatividad. La creatividad, junto con la capacidad crítica y la visión ética, pertenece al grupo de competencias básicas que un proyecto educativo busca desarrollar en los niños y las niñas. La creatividad se ha de extender a todos los ámbitos vitales de nuestros niños, de manera que, si reorientamos los entornos exteriores desde una visión investigativa o de laboratorio, comienzan a ofrecer multitud de oportunidades para el progreso de talentos y la consecución de sueños e ilusiones.
  • Experimentación. El patio ha de ser un lugar protegido y preservado para la experiencia y la experimentación, favoreciendo la experiencia motriz, la relación social, los retos, la cooperación y la exploración, constituyendo espacios vivos y estimulantes que superan o complementan las actuaciones de clase. Las dimensiones que adquieren estas superficies son una oportunidad para realizar determinadas actividades de manera real, superando de esta forma los límites físicos que el espacio ordinario impone.
  • Manipulación. La manipulación forma parte de la experimentación. Mediante la manipulación de materiales o elementos, potenciamos el desarrollo efectivo y significativo de determinadas competencias, siempre que los espacios exteriores nos ofrezcan la oportunidad de participar en contextos de aprendizaje enriquecidos.


Los usos
Cada zona, entorno o ambiente tiene su propia regulación. Por ejemplo, en el caso de los patios de Educación Primaria hay zonas permanentes sin balón y con juegos cooperativos, actuaciones determinadas como los viernes sin balón, rotación de los espacios deportivos, zonas adecuadas para cada ciclo, etc. Respecto al tiempo, hemos de señalar que nuestros patios permanecen abiertos durante todo el día y los fines de semana, por lo que están a disposición de cualquier persona que quiera disfrutar de ellos. Es cierto que, a veces, su uso indebido nos acarrea algunos percances que superan nuestra capacidad de comprensión y buen talante. No obstante, seguimos pensando que los beneficios ofrecidos a la comunidad superan con creces este uso incorrecto y sus consecuencias negativas.

Xabier Iturbe, Escuela Pública de Lekeitio (Bizkaia).

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