Qué vemos, cómo lo contamos. Confía, respeta, acompaña…

Reflexionando acerca de cómo van evolucionando las criaturas desde que comienzan hasta que terminan el curso, nos planteamos el reto de pasar directamente del biberón al vaso de cristal para tomar el agua, sin el paso previo por los consabidos vasos de plástico específicos para bebes.

Sucede que, como tenemos una enorme confianza en las capacidades de nuestros niños y niñas, pero a la par somos conscientes de sus limitaciones, decidimos hacernos con una pequeña colección de vasos de cristal del tamaño idóneo a sus manos, de manera que pudieran sujetarlos cómodamente.

Y, por supuesto, no nos defraudaron. A los pocos días ¡ya sabían beber perfectamente! En cuanto a la autonomía del manejo, ahí estamos…, en fase de experimentación y aprendizaje, como no podía ser de otro modo. Unas veces se derrama el agua, otras veces se cae el vaso al suelo, y en otras ocasiones… sale perfecto.

Incluso ya hay quien ha aprendido a beber con pajita.

Las posibilidades de los bebes son infinitas. Solo hay que confiar, esperar y actuar desde el respeto y el buen trato.

«Si no le damos a un bebé un vaso de cristal es porque valoramos más el vaso que el aprendizaje.»
Maria Montessori

 

Ana Rosa Menéndez de los Toyos y Vanesa Díez Ferrnández,
Escuela infantil La Magdalena, grupo 0-1, Avilés. Asturias.

 

 

 

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