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Autor David Aparicio
Infancia y sociedad. Familias venidas de lejos

Infancia y sociedad. Familias venidas de lejos

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Transmitir la lengua significa transmitir las palabras, pero también la cultura, la propia historia personal y la de los antepasados. Estas transmisiones son necesarias, están relacionadas con la construcción de la parentalidad y, desde el punto de vista del niño, con la estructuración de su personalidad y la construcción de su identidad. Le pido a una madre que me diga una palabra en su lengua y se la repito al niño. De repente, me he hecho visible para él, yo y mi cultura. Dos mundos empiezan a coexistir. Mi acento provoca la risa de las madres. A veces hablan entre ellas contentas de ver que somos nosotros los que no entendemos nada. Dejo hacer, y pasado un rato manifiesto mi deseo de entender. A veces me responden: «No, es un secreto». Y yo respeto esta intimidad y complicidad que han construido entre ellas. También puede pasar que una madre que domina más nuestro idioma me lo traduzca y podamos compartir una conversación. Si no hay una lengua común, en el Espai Familiar también acogemos cuerpos fatigados que tienen necesidad de resoplar antes de que lleguen las palabras. Lo que los cuerpos dicen también lo escuchamos. Las personas que hacemos el trabajo de acoger, por la forma de hacernos presentes a las familias que vienen de fuera y al mundo que las acompaña, damos la posibilidad de inscribir su historia en nuestra casa e intentamos abrir un espacio de relación que las ayude a situarse aquí y ahora. Muchas veces necesitan aligerar el duelo de tantas despedidas que han tenido que hacer hasta llegar a nuestro encuentro. Lo que hacemos es incluir a las familias y a los pequeños en un tiempo en el que son recibidos. Esta es la primera función del Espai Familiar: recibir a las familias y hacerlo con todo lo que llevan. Entendemos que para las familias no siempre es fácil cuando acaban de llegar, con historias a menudo marcadas por la desconfianza, viajes dolorosos, miedos y separaciones.
“Si no hay una lengua común, en el Espai Familiar también acogemos cuerpos fatigados que tienen necesidad  de resoplar antes de que lleguen las palabras. Lo que los cuerpos dicen también lo escuchamos.”
La pregunta que nos hacemos es: ¿cómo acompañar al niño y a las familias, cuando sus experiencias de separaciones anteriores, a veces difíciles, paralizan su capacidad de decir? A veces, para que se dé este encuentro se necesita tiempo. Ponemos en valor su lengua de origen, porque si no es asumida socialmente es vivida como una dificultad. Si no se valoran las ventajas de las personas que llevan otras lenguas y universos culturales diferentes, la acogida no es real. También hemos visto que, cuando las madres no asumen la lengua materna, hay retrasos en otros aspectos del desarrollo de los niños y las niñas. Transmitir la lengua significa transmitir las palabras, pero también la cultura, la propia historia personal y la de los antepasados. Estas transmisiones son necesarias, están relacionadas con la construcción de su parentalidad y, desde el punto de vista del niño, con la estructuración de su personalidad y la construcción de su identidad. Entonces la transmisión de la lengua materna se convierte en un factor de prevención. Porque de esta forma también estamos incluyendo a la madre de la madre, y a la bisabuela, y... Hay un niño que quiere escuchar a su madre originaria y no a una madre asimilada. El Espai Familiar facilita poder hacer todos estos procesos de llegada sin que los niños y niñas se separen de su familia, y nosotros empezamos este encuentro con un reconocimiento del lugar de donde vienen y abrimos un camino que acerca sus vidas y las nuestras. Ha sido de esta manera como hemos visto nacer en muchas familias las ganas de aprender nuestro idioma, desde esta necesidad de poder compartir sus vivencias y, de alguna forma, curarse de tránsitos dolorosos.
“Transmitir la lengua significa transmitir las palabras, pero también la cultura, la propia historia personal y la de los antepasados.”
David Aparicio, acompañante del Espai Familiar Raval, Barcelona.

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