Sara Minster. Maestra. Nació en Buenos Aires. en el año 1939. Con su título argentino llegó a Uruguay donde cursó el Instituto Magisterial Superior. Dentro de la Enseñanza Pública ejerció cargos como Maestra, Directora de Escuelas de Práctica, Prof. de Didáctica e Inspectora. Durante 15 años fue Asesora Pedagógica del Programa “Nuestros Niños” de la Intendencia de Montevideo. A partir de su retiro, reside en Piriápolis donde integra El Grupo de las Artes en función de su formación en la Plástica.
¿Qué ideas te sugiere el tema planteado para esta publicación?Creo que nada hay totalmente nuevo y es interesante interpretar como evolucionan las ideas y como se construye lo “nuevo”. Es un tema muy bueno para la reflexión. Todo lo que se integra a la realidad merece el análisis que nos ilumine para ver qué incorporar, desechar o relativizar. Creo que lo mismo vale para lo viejo. La historia de la educación nos permite apreciar el contexto en el que van surgiendo nuevas ideas como así también los encuentros y desencuentros entra la teoría y la práctica en cada momento histórico. La nueva revolución tecnológica, por ejemplo, donde todo parece producirse mágicamente para los niños requiere volver al siglo XlX donde empieza a plantearse la educación sensorial y el juego en el nivel inicial. Por supuesto que en este momento no lo haríamos desde la concepción instructivista y memorística de esos tiempos; incorporaríamos todo el valor que hoy asignamos a la libre exploración y experimentación y, por sobre todas las cosas, a la creatividad.
¿Trabajaste muchos años con niñas y niños de primera infancia, qué piensas que habría que seguir priorizando?A nivel pedagógico, creo que afianzar la coherencia entre la teoría y la práctica es un tema prioritario. Hoy se han uniformado bastante los discursos, la convergencia en términos que refieren a la pedagogía de la escucha, al conocimiento que ya porta el niño desde su nacimiento y el rol docente en su desenvolvimiento; a la importancia del juego exploratorio y creativo; al involucramiento de la familia y otros temas relevantes. No obstante, en la práctica cotidiana existen diferencias significativas y prevalecen metodologías que contradicen el discurso.
“A nivel pedagógico, se ha de afianzar la coherencia entre la teoría y la práctica”
Desde las políticas sociales, seguir avanzando en la creación de centros para la primera infancia con distintas propuestas horarias y programáticas de acuerdo a las particulares necesidades de cada edad y cada familia, pero todas con el denominador común de una atención integral y de calidad educativa
¿Qué piensas que habría que desterrar o mejorar?Desterrar la idea que “asistencia” y “cuidado” son términos que no refieren a educación. El mínimo gesto, la más elemental asistencia en esta etapa constituye un momento educativo que requiere de un adulto capacitado para ejercerlo. El discurso se instala con mayor rapidez; plasmarlo en la realidad cotidiana requiere un mayor esfuerzo. En este sentido lo que se impone mejorar son los tiempos de reflexión y formación de los cuales los equipos de trabajo, en general, no disponen lo suficiente.
“Los términos “Asistencia y cuidados” También hacen referencia a educación”
Fuiste Asesora Pedagógica del Programa “Nuestros Niños”, una propuesta socio-educativa innovadora en Montevideo. ¿Cuál fue el contexto en el que surgió?Fue realmente una propuesta innovadora que tomó como marco referencial La Convención de los Derechos del Niño aprobada un año antes. Los ejes medulares de la nueva política municipal iniciada en 1990, sintetizadas en los conceptos de descentralización y participación ciudadana, tuvieron una concreción paradigmática en este programa.
¿Qué marco conceptual sustentaba el Programa? Qué fortalezas y debilidades destacas del mismo?Su objetivo central fue la creación de centros en zonas urbano-marginales del departamento. El nombre “Centro Comunitario de Educación Inicial” encierra ya el concepto de una atención integral y una participación activa del niño, su familia y la comunidad circundante. La priorización para el ingreso a familias en situación de vulnerabilidad socio económica afectó a nuestro deseo de reunir, sin distinción, a todos los niños del barrio en un ámbito democrático; felizmente, a medida que va aumentando la cantidad de centros CAIF (Centros de Atención a la infancia y la Familia), plan nacional al cual se incorporó recientemente “Nuestros Niños”, esa realidad va cambiando.Su carácter público-privado, basado en un Convenio que delimitaba claramente las responsabilidades de las partes, fue un concepto sustancial. Asociaciones Civiles formadas por vecinos comprometidos con sus barrios, luchadores sociales por vocación, imprimieron un sello de distinción al modelo de cogestión con el Estado.A su vez fue muy especial la formación de equipos de trabajo integrados por jóvenes de la propia comunidad que cumplirían el rol de educadores. La estrategia de selección, basada en aptitudes y valores esenciales para la tarea, fue muy acertada. Junto al maestro que lideraba cada equipo y al que coordinaba su funcionamiento a nivel zonal, se revelaron como buenos referentes de las características y necesidades de su barrio lo cual se reflejaba en su trabajo con los niños.El Plan de Formación Permanente fue una de sus más destacadas fortalezas. El concepto de interdisciplinariedad aplicado desde sus inicios: maestros, psicomotricistas, pediatras, psicólogos, psiquiatras, asistentes sociales, docentes de distintas áreas artísticas (con énfasis en la música) en una práctica que abarcó a los todos los actores de la comunidad educativa. Aquí tuvieron lugar convenios con la Universidad y otros colectivos con instancias muy especiales de intercambio e investigación. Fue una experiencia muy diferente a lo que puede significar contar con algunos de estos profesionales en cada centro.
“ En el Programa Nuestros Niños, en Plan de Formación Permanente fue una de las fortalezas más destacadas”
El Programa fue realmente paradigmático en su concepción. En su desarrollo puso de relieve el compromiso y el esfuerzo de múltiples actores. En sus resultados brindó a muchos niños y familias una oportunidad asistencial y educativa de calidad. No obstante, los buenos proyectos necesitan una sostenibilidad en el tiempo para evolucionar, crecer, afirmarse y atenuar sus debilidades intrínsecas. Muchas veces la extensión necesaria de un programa social afecta, lamentablemente, su calidad. Hoy integra una Política Nacional de Primera Infancia de la cual esperamos amplia cobertura, profundización conceptual y excelencia educativa.
¿Qué objetivos se plantearon? Qué metodología aplicaron?Nuestro primer documento se tituló “ Desde los objetivos, principios y orientaciones generales hacia la práctica pedagógica en los Centros Comunitarios de Educación Inicial y anunciaba nuestra intención de referirnos básicamente a un diseño curricular básico acorde al contexto global del Proyecto concebido como política social. Llevó cuatro años su publicación a los efectos de que las distintas áreas fueran elaboradas por sus técnicos referentes a partir de una práctica en acción . A su vez para la inclusión de relatos, desde los protagonistas de los distintos Centros, que ilustraran los enunciados teóricos. Creemos que fue una acertada herramienta de apoyo conceptual con el importante mérito de quedar abierto a la creatividad e iniciativa de cada comunidad educativa. Esto último se concretaba en las instancias periódicas de planificación y evaluación participativa que imprimió una experiencia muy nueva, y muy difícil también, de funcionamiento horizontal más allá de los saberes específicos.Pasados los años estimamos que el documento merecía una reflexión que, dentro del mismo espíritu, marcara nuevos énfasis. Habían pasado quince años enriquecidos con importantes vínculos a nivel nacional e internacional .Entre estos últimos destacamos el intercambio con las Escuelas de Educación Infantil del Ayuntamiento de Barcelona, con la Asociación de Maestros Rosa Sensat y la Revista IN-FAN-CIA materializado en visitas recíprocas , comunicación epistolar entre familias y todo el apoyo conceptual que nos brindaron con sus excelentes libros publicados. Conocer la experiencia reggiana junto al pensamiento y obra del Maestro y Pedagogo Loris Malaguzzi, fueron oportunidades excepcionales de aprendizaje y estímulo para la revisión de nuestras propias prácticas.
“Destacamos la importancia de los vínculos, con Barcelona y la Asociación de Maestros Rosa Sensat.”
Nos aportó a su vez en nuestro medio, el acercamiento a la metodología de Expresión ludo-creativa del Prof. Raimundo Dinello.La síntesis de todas estas influencias, atravesadas por nuestra propia experiencia, abrió el camino a nuevas prácticas instrumentadas al ritmo e internalización de cada equipo de trabajo. Los énfasis más importantes fueron puestos en:• Mayor protagonismo de los niños• Afirmación del rol del educador en la escucha, observación y registro de la actividad espontánea de los niños• Mayores oportunidades de exploración y descubrimiento individual y compartido•Valoración de las distintas expresiones artísticas y el juego como punto de partida para la manifestación de intereses y necesidades de aprendizaje• Avance en el diseño del campo pedagógico en cuanto a los espacios, objetos y orientaciones que facilitaran la exploración individual y la interacción con los otros atenuando la habitual tendencia directiva de los adultos.Qué aspectos resultaban “novedosos” a la luz de otras prácticas instituídas?
Mencionaría varios:• La intervención de técnicos tales como psicomotricistas, músicos y otros dirigida a la capacitación de los naturales referentes de los niños (educadores y famílias) a fin de que sus prácticas no quedaran limitadas al tiempo de su presencia y pudieran incorporarlas y valorizarlas naturalmente en lo cotidiano.• El concepto de interdisciplinariedad experimentado; se diferenciaba mucho del contar con diferentes técnicos que desarrollan su especialidad en forma autónoma. El respaldo de la Universidad de la República fue esencial en este sentido.• Las instancias de evaluación y elaboración anual del Proyecto a nivel de Centro que significa una práctica de democracia y participación de toda la comunidad educativa. No es habitual considerar que en la planificación puedan opinar familias y vecinos. Cuesta entender que el trabajo posterior de los equipos está, justamente, en saber sintetizar este sentir y pensar de todos en una propuesta educativa aplicable profesionalmente.
“No es habitual considerar que en la planificación puedan opinar familias y vecinos.”
Los criterios de evaluación no utilizados en relación a parámetros externos sino atendiendo a la complejidad de cada situación donde las principales herramientas fueran la observación, el análisis de lo que acontece, la búsqueda de hipótesis explicativas sostenidas por la reflexión y la discusión permanente.
¿Qué aprendiste de los niños?Aprendí que la única pedagogía que vale es la que mira y escucha con atención, amor y profesionalismo. Sólo así lograremos aportar a la evolución de cada uno, responder a sus particulares necesidades y orientarlos en el encuentro de sus potencialidades. Aprendí que ellos no tienen apuro y que no necesitan saltar etapas. Que en este mundo de inmediatez, frenético consumismo y alienación tecnológica lo que más necesitan es vivir su etapa de juego en contacto con la naturaleza y con elementos, lo menos estructurados posibles, que despierten su imaginación y curiosidad.
¿Qué aportes crees que han realizado las disciplinas que en los últimos 15 años han investigado sobre la primera infancia?Este lapso de tiempo casi coincide con mi retiro de la actividad en la primera infancia. Hoy centro mi atención, en particular, al mundo de las artes como un derecho humano a la propia expresión, a la creatividad y al acceso a los bienes culturales. Tengo claro que todo esto emana de mi vocación de educadora más que de mi reciente formación en las artes plásticas. Este es el preámbulo para confesar que mi conocimiento sobre las últimas investigaciones es sólo superficial.Considero importante la investigación en todos los planos y destaco el aporte de las neurociencias. Ellas brindan comprobación científica a lo que ya se sabe y abren nuevos caminos y nuevas polémicas. Cómo se utilizan los datos de una investigación es otro cantar y remite a otras responsabilidades.A nivel de educación han aportado en la reafirmación de la importancia de esta etapa de la vida en la que se van formando las matrices de aprendizaje y en las que se van instalando las diferencias a partir de la realidad biológica y sociocultural de cada uno. Todo esto no desde un determinismo irreversible sino desde un realce de la diversidad de situaciones como dinamizador de políticas sociales y estrategias educativas.El concepto de educación como inversión ya lo explicitó magníficamente nuestro querido Maestro Miguel Soler en su documento “ Dos visiones antagónicas de la educación desde la atalaya internacional”. Nos insta a tomar partido porque “lo que está en juego es demasiado importante para exponerlo desde la neutralidad.”
El concepto de Educación como inversión, ya lo explicitó el maestro Miquel Soler en “Dos visiones antagónicas de la educación desde la Atalaya Internacional”.
Creo que quienes compartimos los principios de la revista IN-FAN-CIA, nos ubicamos claramente en una educación concebida como Derecho de Niños y Niñas a desarrollarse en plenitud. Esta posición excluye ”determinismos” y pone especial énfasis en los procesos y potencialidades susceptibles de ser trabajados a lo largo de toda la vida.