Escuela 3-6. Los ambientes en el patio de educación infantil

La remodelación y reestructuración profunda del patio de Educación Infantil, desde la idea inicial hasta la ejecución material, se ha llevado a cabo a lo largo de dos cursos. Ha sido un proceso en el que hemos primado la colaboración y el pensamiento conjunto entre familiares, maestros y niños, y si bien es cierto que es un proyecto abierto a futuras mejoras, también hemos de reseñar que las modificaciones realizadas ya son destacables en la actualidad.

En toda esta trayectoria de cambio niños y niñas de Infantil han participado de manera plena y, apoyados en todo momento por las educadoras, han tenido la ocasión de hablar de su patio, del mejor patio del mundo que les gustaría tener. Mediante dibujos, pinturas y escritos han sabido apoyar sus pensamientos sobre el juego, la amistad, el compañerismo, la soledad, la compañía y tantos otros temas de vital importancia. De manera sorprendente, la trasformación de este espacio ha sido una ocasión inmejorable para hablar sobre la convivencia y el respeto, el derecho de todos a jugar de manera pacífica, la sostenibilidad, la elección de materiales e incluso el cuidado y mantenimiento del patio tanto dentro como fuera del horario escolar.

Todos estos dibujos y pinturas han cubierto las paredes de clases, pasillos, descansillos y otros rincones del edificio mientras niñas y niños asistían al cambio paulatino de su patio mediante la colaboración de familiares y otras personas adultas. En este caso, pensamiento y acción se han dado cita para materializar las ilusiones de cientos de criaturas que sueñan con un mundo mejor, donde el juego, la sonrisa y la ternura se tejen con la arena, la tierra y el agua.

«Exploratorio»: actividades al aire libre
Uno de los retos que perseguimos con la transformación de los espacios exteriores, como ha quedado apuntado más arriba, es dar continuidad a las actividades ordinarias de clase. De esta manera el patio se convierte en un «exploratorio» natural, un laboratorio de grandes dimensiones en el que llevamos a cabo diversas actuaciones relacionadas con planes, proyectos y talleres. La percepción aumentada que surge desde esta visión nos permite afrontar el desarrollo de las competencias y las capacidades de los críos desde una perspectiva más integral, más holística y, sobre todo, más real. Es decir, mediante la manipulación, la observación y la experimentación directa impulsamos una enseñanza activa, colaborativa y dialógica que trasciende las paredes, muchas veces abstractas, de clase y se inserta en la realidad vivida y vivenciada de niñas y niños de estas edades.

Además de todo esto, no hemos de olvidar que estas actividades realizadas al aire libre nos permiten incluir de manera más regular la participación colaborativa de familiares, niños de edades superiores y otros agentes de la comunidad. Las tareas relacionadas con el huerto escolar, el agua o la arena, proporcionan innumerables ocasiones para apoyarnos en la sabiduría y el buen hacer de personas cercanas que, con su presencia y apoyo, dan vida a una verdadera comunidad cooperativa de aprendizaje.


Las zonas o ambientes 

Zona experimental: piedras, cortezas, tierra, arena y agua
Las piedras, los guijarros, las cortezas, la tierra, la arena y el agua ocupan gran parte del espacio exterior dedicado a la escuela infantil. Aun cuando cada zona experimental tiene sus propias características, todas ellas tienen en común que permiten manipular y explorar las propiedades de cada elemento. En estas zonas, niñas y niños tienen la posibilidad de crear y construir, contarse pequeños relatos, estar en grupos pequeños, dar cuenta de sus habilidades y miedos, medir, contar, pesar, calcular, plantear hipótesis, etc. Los materiales y elementos que se utilizan en estas zonas son múltiples, variados y polivalentes: palas, rastrillos, botes, botellas, piezas de madera, figuras…

Zona verde: arboleda, huerta, hierba, troncos y montañas de tierra
El tener una zona verde en el patio de juego o dentro de los límites de la escuela es un privilegio que no podemos desaprovechar. No es fácil dar con ello, y aun así a veces no está disponible para el uso de niños y niñas. En nuestro caso este espacio lo dividimos en dos zonas: en una de ellas está el huerto escolar, un espacio delimitado y protegido; la otra zona, por el contrario, es de libre uso y se compone de troncos, árboles caídos, montañas de tierra, hierba, etc.

Espacio motriz: parque infantil, columpios, zona de equilibrios, saltos y rocódromo
El movimiento libre y los juegos motrices son imprescindibles para el adecuado desarrollo infantil. Aun así, los espacios ordinarios y los de psicomotricidad no garantizan una respuesta adecuada a la tendencia y necesidad de actividad en estas edades. Por eso, además de los habituales parques infantiles hemos creado otras zonas donde niñas y niños pueden dar rienda suelta a sus habilidades, plantearse retos y conquistas, sentir el vértigo de la incertidumbre y poder superarse día a día mediante el riesgo medido.


Juegos de pavimento
Diseñar y pintar juegos en el suelo puede ser una alternativa de bajo coste y gran rendimiento. No condiciona de manera exclusiva el espacio y permite realizar otro tipo de actividades. Ahora bien, hemos de seleccionar con gran cuidado el tipo de juego que vamos a pintar, adecuándolo a las características de nuestros críos. Además, en este tipo de juegos reglados es imprescindible la presencia del educador hasta que todo el grupo consiga tener claro cuáles son las normas a cumplir; posteriormente, la presencia del adulto sirve de estímulo para motivar, integrar y evitar conflictos.

Zona simbólica: casitas, mesas, bancos, ruedas…
Para los niños y las niñas de Infantil el juego simbólico ocupa un lugar privilegiado para la construcción de sí mismo, imitar el mundo de los adultos, jugar con compañeros, crear relatos, dar sentido a sus vidas, y mostrar y construir su mundo sentimental y afectivo, además de muchas otras cuestiones. Las zonas o ambientes que hemos creado en la escuela se componen de casitas, mesas, bancos, etc., que junto con múltiples materiales ocupan un lugar central en la superficie de hierba artificial que hemos creado.

Zona artística: las pizarras de pared y el propio pavimento de asfalto
Las pizarras que al correr de los años se han quedado arrinconadas en la escuela, las hemos reutilizado colocándolas en las paredes o muros exteriores. De esta manera, además de reutilizarlas, hemos creado una zona donde niñas y niños pueden fomentar la creatividad a través de la creación artística. Estas zonas disponen, junto con las pizarras, de mesitas y bancos donde niñas y niños pueden apoyar sus materiales. Además de todo esto, el propio asfalto nos sirve de pizarra gigante en la que, mientras pintan y dibujan, crean sus propios relatos y los comparten con otros que también participan en el juego creativo.

Zonas de reposo: bancos, rinconcitos, huequitos, sombras y luces…
Las zonas y ambientes tranquilos son un complemento imprescindible para reposar de las actividades, que a veces multiplican los estímulos. Sentarse, contarse cosas, mirar, tumbarse, descansar, son actividades necesarias en la vida de cada niña y cada niño. Por ello hemos de crear espacios donde la placidez, el sosiego, la paz, la calma o la serenidad sean ingredientes básicos para la creación de ese espacio privilegiado al que llamamos intimidad.

Zonas libres: correr, saltar, brincar, reír, alborotar…
Sabemos la alegría y el gozo que supone en estas edades –y en todas– correr, perseguirse, pillarse, el alborozo, el grito genuino y la alegría de vivir compartida. Es la vida en todo su esplendor, y quizás fuera este goce el origen de las zonas de recreo. Por eso en los patios escolares siempre debe haber un espacio destinado al juego libre, ya sea individual o en grupo.

Concluyendo
La transformación llevada a cabo en el patio de Infantil de nuestra escuela, la Escuela Pública de Lekeitio, ha posibilitado el paso de una superficie de asfalto a la creación de un entorno complejo con múltiples zonas de actividad que han abierto la posibilidad de relación y experimentación de niñas y niños. Igualmente, ha propiciado la afluencia masiva de familiares en horario extraescolar, que con sus hijos continúan haciendo uso de estos espacios mientras se relacionan con otros familiares.

Todas las apreciaciones realizadas hasta ahora, tanto por los educadores como por los propios niños y niñas y familiares, destacan los siguientes puntos:

  • El nivel de conflicto entre los niños se ha reducido de manera muy notable.
  • Niñas y niños juegan más, y además juegan en grupos asociados y colaborativos.
  • La superficie ocupada por niñas y niños se ha expandido de manera espectacular.
  • Se han abierto muchas más posibilidades de actividad asociadas a deseos y aficiones de niños y niñas.
  • Niñas y niños asumen retos y desafíos en los diversos ambientes, lo cual les permite continuar con sus procesos de maduración.
  • También coinciden al señalar que el patio de ahora es mucho más divertido que el de antes.
  • Todavía hemos de descubrir nuevas potencialidades para fusionar las actividades de clase con las de los patios.
  • Los familiares piensan que sus hijos se lo pasan mucho mejor, aunque a veces se quejan de que se ensucian más que antes.
  • Estas transformaciones están abiertas a futuras mejoras, ya que el patio escolar es un espacio vivo que se alimenta de las ideas, las vivencias y la ilusión de cientos de niños y niñas.

Xabier Iturbe, Escuela Pública de Lekeitio (Bizkaia).

 

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