Entrevista. Joan Maria Girona, un luchador por una escuela pública inclusiva

Silvia Morón Sompolinski

Joan María Girona (Santa Margarida i els Monjos, 1945) inicia su rodadura docente muy vinculado a colectivos segregados del pueblo gitano y de emigrantes. Desde 1974 hasta 1987 trabaja en el barrio de la Mina, coordina durante seis años el programa d’Educació Compensatòria del Departament d’Ensenyament de la Generalitat de Catalunya.

Fue profesor de secundaria en el Badalona 9 (barrio de Sant Roc de Badalona) y Francisco de Goya (Barcelona).

Publica diversos artículos y un libro «Vaig començar a anar escola al sis anys (comencé a ir a la escuela a los seis años) Memorias de un maestro». Asociación de Maestros de Rosa Sensat. 2015. Defiende una lucha permanente contra la pobreza, la marginación y las desigualdades para fomentar la formación de personas libres y responsables.

Vinculado a colectivos de defensa de la Memoria Histórica
y formador. Silvia Morón Un gusto tenerte hoy con los lectores y lectoras de la Revista Infancia Latinoamericana de la Asociación de Maestros Rosa Sensat de Barcelona.

Sabemos de tu largo compromiso con la educación y formación, últimamente te hemos seguido con atención en la defensa de la recuperación de la Memoria Histórica, tan ocultada en éste país.

Joan Maria Girona
Desde que me jubilé, al tener más tiempo libre y aprovechando que soy del Penedés, del pueblo de Santa Margarida i els Monjos, la casa familiar, en 1937, fue incautada para construir uno de los aeródromos que sirvieron para la batalla del Ebro. Desde entonces, desde bien pequeño, yo vi los restos que había allí de la aviación y de los bombardeos… por lo tanto, fue algo que lo tenía incorporado. En el pueblo de Sant Pau d’Ordal, que es dónde pasó la mitad de los días del año hubo una batalla, la última batalla de defensa de Barcelona, esto fue el 23 de enero de 1939, tres días después, los franquistas entraron en Barcelona sin disparar ningún tiro. A partir de lo que se ha encontrado de esta batalla, un tanto desconocida, restos de soldados republicanos muertos defendiendo la libertad y restos de ametralladoras, metralla, trincheras y nidos de ametralladoras esparcidos por la montaña, hemos organizado un pequeño museo y una rutas de visitas para el público, especialmente pensando en estudiantes de secundaria de institutos cercanos que vienen al menos una vez al año cada uno y dónde podemos mantener lo que creo es fundamental: que no se olviden unos hechos que han marcado la historia de nuestro país y todavía lo están marcando hoy como podemos ver en la situación política y en los resultados electorales.

Por lo tanto, considero que enseñar con memoria Histórica, cómo se explica en un dossier monográfico que se publicó en la Revista Perspectiva Escolar, es imprescindible, sobre todo para combatir el miedo y el desinterés de cantidad de profesores que estos temas se los saltan con la excusa de que el temario es largo (cosa cierta) y a final de curso «ya no queda tiempo».

S.M. : ¿Es miedo o desconocimiento, lo que percibes en el profesorado?

J.M.G.: Es miedo y desconocimiento. Miedo al entorno y miedo a la responsabilidad.
Ahora tenemos una ley de memoria Democrática (han dulcificado el título) que implica que en los currículums escolares tanto en secundaria como en bachillerato se tiene que hablar. Pero con que lo diga la Ley no es suficiente, mientras no haya un entorno social que ayude a superar este miedo o estas prevenciones de muchos profesionales de secundaria sobre todo, mi impresión es que sigue habiendo una información muy débil de lo que ocurrió en aquellos años y esto puede facilitar que partidos políticos como Vox aumenten sus votos y su afiliación por el desconocimiento interesado por parte de todos los partidos políticos que han gobernado en España, que no se han atrevido a defender los valores
de la República.

La ley lleva poco y todavía está por verse un homenaje
de reparación a todas las víctimas del franquismo.

Se pueden contar con los dedos de la mano, los municipios que se han atrevido a realizar un homenaje. En Subirats lo hemos conseguido.

S.M.: Me recuerda lo que pasa en muchos países de América Latina que, a menos años de las dictaduras vividas, aún están buscando desaparecidos, como es el caso de la Operación Cóndor entre Chile, Argentina y Uruguay, Colombia y tantos otros.

J.M.G.: En Chile tuve ocasión de visitar el memorial a las víctimas de la dictadura de Pinochet; coincidí con unos estudiantes de secundaria, algo habitual. Es impensable un centro de estas características en España, ¡80 años después del golpe de estado franquista!!

Patio Universidad de Santiago de Chile. A Victor Jara

S.M.: Tu recorrido profesional siempre ha estado vinculado a ideas de igualdad, de no discriminación, de atención a los menos favorecidos y comenzaste trabajando en barrios donde había un porcentaje muy alto de pueblo gitano, de niños y niñas de pueblo gitano, de familias gitanas ¿Cómo fuiste a parar allí?

J.M.G.: Yo tenía, por formación religiosa católica, interés en fijarme en las personas más desfavorecidas, incluso cuando hacía el bachillerato, los domingos íbamos a hacer catequesis a barrios de barraquismo…la cuestión es que al cabo de unos años, empecé a trabajar, 1973, en una escuela parroquial en Nou Barris (Barcelona), que duró sólo un año, y entonces fui a la escuela pública que había en el barrio del Campo de la Bota donde una gran mayoría de la población era de chicos y chicas gitanas, allí también duré un año porque fue cuando se realizó en Barcelona la operación de «limpieza de barracas» y todas las familias pasaron al barrio de la Mina que estaba al lado y en lugar del barraquismo horizontal, se construyó el barraquismo vertical de bloques con 10 pisos de altura y se congregaron allí 30.000 personas. Las familias gitanas eran numerosas; se dijo que era la concentración europea más alta de población gitana. Desde entonces ha cambiado la constitución del barrio.
S.M.: ¿Cuándo se produce esta situación?

J.M.G.: Se inicia en el año 1973 en el momento del cambio de dictadura a democracia. En el 75 cuando muere el dictador Franco, empezó ese proceso democrático (por llamarle de alguna manera). Las cosas suceden porque suceden, yo aprendí a hacer de maestro, en Campo de la Bota con un equipo de profesionales muy majos, allí hice mi aprendizaje.

Tenía una licenciatura en Historia, que en aquella época permitía ejercer la docencia y hacer las oposiciones a maestro de primaria y entonces en el barrio de la Mina, la directora, después de un conflicto que hubo en 8º EGB (segundo secundaria actual) me propuso que asumiera la tutoría de ese grupo y desde aquel día me encontré muy a gusto con adolescentes, empatizamos y he seguido trabajando siempre con adolescentes, gitanos y no gitanos. Gitanos españoles y los nuevos llegados, especialmente marroquíes.

Al poco tiempo, a partir de la implantación de la LOGSE, se crea el Programa de Compensatoria. En Cataluña lo empezó Teresa Codina y cuando ella lo dejó, me pidieron que después de 12 años en la Mina, lo asumiera yo.
Yo era director y por las reivindicaciones continuas que hicimos, ya me conocían desde los despachos del Departament d’Educació y me propusieron dirigir el programa dónde estuve 6 años.

Eso me permitió recorrer unas 200 escuelas de Cataluña donde había alumnado gitano o provenientes de países pobres, porque curiosamente llamamos inmigrantes a los que vienen de países del tercer mundo, en cambio a los que vienen de Europa los llamamos, simplemente, extranjeros. Es otra manera clasista de indicar los problemas que vivimos.

S.M.: ¿Desde ese lugar privilegiado, Programa de Compensatoria que impulsó la LOGSE, con qué te encontraste?

J.M.G.: Primero quería mencionar que lo de Compensatoria era un nombre, una manera elegante, de querer decir que hay que compensar las deficiencias, las necesidades. Pero el hecho de ser gitano o emigrante, no es ningún déficit, por tanto, es probable que sea necesario ayudar a conocer mejor el idioma, las costumbres de nuestro país, pero esto se tendría que hacer en relación con los demás compañeros y compañeras del país y no hacer nada específico para éste tipo de familias, de alumnado.

Puedo contar que al final del franquismo se crearon las aulas «puente» para que los niños y niñas gitanos que se pensaba que no se podrían incorporar a las escuelas, pudieran prepararse allí. Yo las denominé «aulas pozo» porque nunca estaban preparados y nunca salían de allí y finalmente las aulas «puente» se eliminaron y los alumnos se incorporaban a las diferentes escuelas y dónde el equipo educativo que yo dirigía en Compensatoria, unos 80 profesionales (maestros y educadores sociales), ayudaban a la incorporación de éstos alumnos para una correcta integración, o mejor dicho inclusión, de éste alumnado.

Yo lo que vi, por mucho que lo queramos blanquear, es el clasismo y el racismo, que existe en esta sociedad y por lo tanto los maestros y maestras, somos miembros de esta sociedad y también tenemos nuestros elementos racistas y clasistas. Es el llamado «curriculum oculto» que aparece inconscientemente cuando nos relacionamos, porque los prejuicios y estereotipos que tenemos integrados desde pequeños en nuestra manera de ser, pueden aflorar de manera inconsciente y provocar relaciones incorrectas.

S.M.: La posibilidad de desarrollar estas ideas es una oferta de escuela pública de calidad, ¿no?

J.M.G.: Por supuesto, estadísticamente la escuela pública acoge el 75%de este alumnado y la escuela concertada (subvencionada con dinero público) acoge el 25% restante.

Desgraciadamente son unas pocas escuelas concertadas las que están haciendo el mismo trabajo que la pública. La mayoría de escuelas concertadas no acogen alumnado de éstas características.

S.M.: ¿A pesar de que estén sostenidas con dinero público?

J.M.G.: Esta es otra de las contradicciones del sistema, se les da un dinero público y no se controla cómo se gasta. Sería necesario que, igual que cuando se da una subvención para una actividad, hay que justificar como se gasta, las escuelas concertadas tendrían que justificar cómo actúan, cómo enseñan, cómo educan y cómo no acogen bien a según qué tipo de alumnos. Antes, en el programa de Compensatoria, trabajaban Educadoras sociales y ayudaban en las matriculaciones a las familias gitanas o inmigrantes y veían las casuísticas que tenían para rechazarlos: «en la escuela pública tendrán más recursos… no tendrán que pagar no sé qué y no sé cuánto». Todo lo posible para que no se matricularan en esa escuela concertada y esto con conocimiento de Inspección y del Departament d’Educació que no perseguía ni castigaba.

S.M.: ¿Es la misma situación actualmente?

J.M.G.: Diría que pasa menos, hay el Pacto contra la Segregación que impulsó el Síndic de Greuges (Defensor del pueblo en Cataluña), se han elaborado una serie de medidas que diría que no son negativas pero sí insuficientes. Muy insuficientes. En su momento yo lo planteé y participé en alguna de estas sesiones; mientras exista la falsa idea de que las familias tienen derecho a escoger escuela y que la escuela concertada mantenga sus privilegios, es imposible eliminar la segregación, los centros guetos. Si una escuela sólo tiene alumnado gitano o extranjeros pobres, ¿cómo vas a limitar al 20%?

¿Tendrás que echar al 80%? Se me contestó … «Estamos trabajando en ello». Nada más.

S.M.: ¿Para abordar estas situaciones, deberíamos contar con otra voluntad política, un profesorado más comprometido, apoyo de la sociedad civil? ¿Por dónde se comienza?

J.M.G.: Un poco por todo lo preguntado. La frase de que «esto no funciona porque no hay voluntad política»… mi impresión

es que sí hay voluntad política de que se mantenga la segregación. como anécdota (está en mi libro) altos responsables de Convergencia me dijeron que no lo impulsarían porque a sus votantes no les gustaría. el siguiente gobierno, llamado tripartito, me contestó que era un tema muy complejo, no sabían si podrían abordarlo.

S.M.: ¿El sostenimiento de la segregación desde un modelo capitalista neoliberal, es entonces, lo que se está imponiendo?

J.M.G.: Sí, es así. También es un reflejo de la sociedad, el hecho que haya centros gueto, se han producido porque las familias autóctonas han matriculado a sus hijos e hijas fuera del barrio dónde viven por la presencia de gitanos o emigrantes. Estos son comportamientos racistas. El tema es que no hay desde los poderes públicos campañas para intentar revertirlo, porque evidentemente, las familias que sacan a sus niños y niñas de éstas escuelas gueto, son las que votan. Las que se quedan son normalmente las que no votan, por lo tanto, interesan más unos que otros.

S.M.: ¿La formación de los futuros ciudadanos en una vida democrática lo más reflexiva posible se presenta como un panorama oscuro? ¿Qué papel juega la formación de maestras y profesores en la posibilidad de cambios?

J.M.G.: Si. Es un panorama oscuro.

A mí me gusta diferenciar entre enseñar y educar, evidentemente enseñamos educando y educamos enseñando, pero el papel de las escuelas de primaria y secundaria es un papel pequeño en relación con el resto de influencias. Es básico el trabajo en las escuelas e Institutos de secundaria. Es importante formar y educar de la mejor manera posible, pero si no conseguimos influir en otros ámbitos de la sociedad, esto quedará cojo. Educan las familias, los amigos, los medios de comunicación o incomunicación, el tiempo de ocio, el deporte… todos estos elementos influyen en las nuevas generaciones.

Yo creo que la educación es lo que transmite una generación a la generación siguiente en todos los aspectos, por lo tanto, hay una responsabilidad compartida, pero es evidente que quienes tienen alguna cuota de poder son más responsables que los que tenemos menos. Aunque todos debemos sentirnos implicados en esto.

Las diferencias de clase existen y parece que en un futuro existirán y resulta que la mayoría de maestros venimos de clase media o alta y esto también es una dificultad en el momento de relacionarnos con familias de otras capas sociales, con otra manera de ver las cosas y debemos recordar que una familia, aunque tenga pocos recursos, puede educar igual que una familia que tenga muchos recursos. Ser analfabeto no quiere decir no tener cultura. La cultura es un vivir y saber hacer mucho más amplio que saber leer y escribir.

S.M.: Yendo a las características de la revista Infancia Latinoamérica y los países que la componen, podemos encontrar en muchos aspectos similitudes con lo que tú cuentas. Quizás las diferencias económicas más extremas, pobreza/riqueza, casi sin clases medias. ¿Cómo trabajar en situaciones de extrema pobreza y/o marginalidad?

J.M.G.: Desde fuera siempre es complicado, las ONG a veces parecen el aceite que permite que la maquinaria del sistema siga funcionando. Hay que ir con mucho cuidado en la manera de ayudar.

Pero es cierto, en https://diarieducacio.cat/pobresa-i-ensenyament/
(5 artículos sobre pobreza) hablo de pobreza y enseñanza.

La pobreza está aumentando en todo el mundo, en algunos países mucho más. La mejor política educativa es una política de transformación social por lo tanto, para conseguir que los niños y niñas de países con alto índice de pobreza accedan a la escuela y aprendan un poco más que sus madres y padres es necesario transformar la sociedad. Habría que empezar por las «pequeñas revoluciones» a nivel de comunidades pequeñas. Plantear actualmente una transformación a nivel global no parece factible. Si en cambio parece factible realizar pequeñas revoluciones o pequeños cambios a nivel micro de la sociedad y esto en América latina hay experiencias que se han conseguido y resultan factibles y que se deben extender como manchas de aceite.

No se me ocurre nada más que ir avanzando poquito a poco, en mis tiempos de lucha antifranquista decíamos «trabajo de base”. Cuando nos implicamos en este tipo de trabajos, salimos todos beneficiados.

El retorno que nos dan los alumnos a los que no vivimos en situación precaria es tan importante que anima a seguir viviendo y actuando de una manera solidaria. Todos estamos bajo la misma opresión del sistema capitalista, unos más fuertes y otros un poco más libres, pero esta solidaridad entre todos los oprimidos es lo que nos puede hacer avanzar un poquito.

S.M.: En un repaso de los actuales currículums de la formación de maestras y maestros, se encuentran muchas curiosidades y algunas paradojas. ¿Se incluye una formación que comporte lo hablado hasta ahora?

J.M.G.: No los he estudiado en detalle, pero aparece lo de Memoria Histórica, en los nuevos currículums, muy generales. Hablando con quienes lo elaboran me contestaron…» Hay cosas que no nos dejan, nosotros somos técnicos y los políticos ponen sus límites».

Los curriculums no deberían ser tan extensos, no son útiles, más breve y que no incida sólo en los contenidos a enseñar sino en las maneras de transmitir, de acoger, de relacionarse con niños y niñas, adolescentes…para definir un buen o mal maestro, para mi es la actitud cuando se relaciona, cuando juega en el patio, cuando vigila, cuando establece vínculos y en cómo se relaciona con las familias.

La actitud es lo que me define un buen profesional de la enseñanza y esto no lo contemplan los curriculums. Aquí para opositar / concursar para ser maestro o profesor se exige un saber vinculado a los temas y muy poco a cómo enseñar, ni si sabes relacionarte con un grupo de 25 niños y niñas o 25 adolescentes. Esto facilitará o impedirá un buen funcionamiento de la clase. Y si nos vamos a hablar de la etapa de cero a seis años, esto es aún más importante y tampoco se vigila demasiado. Encontramos en todas las etapas excelentes profesionales y también a otros que mejor se dedicaran a otra cosa.

La escolarización 0-3 años es una necesidad de los adultos, no de los niños o niñas. Pero deberían existir suficientes plazas para que todas las madres o padres que quisieran puedan escolarizarlos.

S.M.: En relación a la formación, inicial o permanente, ese germen que en Cataluña marcó la Asociación de Maestros Rosa Sensat y otras organizaciones de maestros, esa ebullición que se vivió en Campus Universitarios, con intercambios, viajes, conocer otras experiencias y realidades, ¿tú ves posible, que desde la formación se pueda « mover» algo?

J.M.G.: Posible sí que lo es. El tema es que todo lo explicado está de capa caída y realmente se hace muy poco. Creo que la crisis generalizada que vivimos a todos los niveles, desde la crisis climática hasta la social, ha influido en el mundo de la enseñanza. Los equipos docentes están bastante desmotivados, el apoyo administrativo es mínimo y contradictorio. Ponen obstáculos en lugar de ayudar y esta situación incide en la formación. La formación Inicial también necesita un cambio, las cosas han cambiado bastante y no se puede seguir enseñando igual. La Formación permanente es básica, la formación horizontal, el intercambio que mencionabas, la participación, las primeras Escoles d’Estiu de Rosa Sensat (escuelas de verano), eran esto, animar a la participación de maestros y maestras, animando al debate, a la discusión formándonos entre todos y todas.

Todos tenemos algo que decir, experiencias y contenidos que explicar y compartir y así aprendemos entre todos y avanzamos.

Cuando alguien escribe no lo inventa todo, recoge lo que ha leído y recibido de compañeros y compañeras a lo largo de los años de manera informal y formal, esto ayuda a la formación.

La formación «dirigida» cada vez es menos eficaz y a cambio la formación «participativa» es la que nos puede hacer avanzar.

S.M.: ¿Te atreverías a opinar sobre el panorama futuro?

J.M.G.: Es todo muy contradictorio.

Por ejemplo, hace un mes ha nacido nuestro cuarto nieto,

la ilusión de una nueva vida y otra criatura que podremos cuidar y disfrutar se mezcla con el futuro que le espera y el mundo que le estamos dejando.

Mi perspectiva, pesimista para algunos, es que les espera un futuro negro, en 200 años la especie humana estará sufriendo mucho y en éste proceso, en los próximos años, el sufrimiento irá por sectores, y cómo siempre, las mujeres y los países del sur del mundo van a sufrir el doble que los hombres y personas de los países ricos.

Siempre hay esperanza, no se puede dejar a los jóvenes perdidos, habría que hacer tanto… y en cambio ves a una sociedad, en toda Europa y muchos otros países, girando hacia la derecha y frente a la crisis, hay algunos que ya lo vaticinan, cuando las cosas empeoren, las clases medias votaran fascismo, como pasó en otros momentos históricos, con lo cual desde la escuela se podría intentar revertir, pero eso querría decir que hay una apuesta por parte de las administraciones, gobiernos, sociedad civil, equipos docentes, de querer intentarlo.

Los equipos docentes, son sólo una parte de la sociedad y ésta no está sensibilizada.

Madrid y Cataluña han pedido que disminuyan los controles de contaminación, en Doñana se acaba el agua y aplauden los que quedarán más perjudicados, en América Latina también vemos procesos de crisis climática y emigraciones por esa causa. Ya no pueden vivir en la zona dónde están.

Este proceso ya está pasando, no es nuevo. Es el presente.

Y cómo no se actúe ya… y soy pesimista. No veo una mayoría social que se mueva en contra de decisiones de poder económico/ financiero, que son los que realmente están decidiendo. Cómo decía, creo que Yayo Herrero, «no nos estamos suicidando como humanidad, son unos cuántos pocos que están asesinando a los demás».

El capitalismo, probablemente desaparecerá, pero se llevará con él a toda la humanidad.

S.M.: Para no terminar la entrevista sin enviar, si puedes, un cierto mensaje de ánimo, tu hablabas antes del trabajo de base, tan importante siempre. En América latina los movimientos sociales son los que impulsan, muchas veces, los cambios. Cómo dar apoyo a una maestra, a un educador, en un pequeño sitio de Brasil, de Antofagasta, de Iquique, o de dónde sea…?

J.M.G.: Por suerte también se vislumbran algunas alternativas, después de exponer un panorama sombrío, hay que dar la alternativa al trabajo de base, desde los centros escolares, desde pequeños, el trabajo de cuidar, de reparar tanto a pequeños como a sus familias y a la comunidad es básico. Hay que buscar otra manera de vivir, hay que intentar ser y no tanto tener, esto no es sencillo…hay quienes afirman que hay que decrecer económicamente para intentar subsistir. Los humanos, aunque no lo parezca, somos una especie altruista, que necesitamos vivir en comunidad.

Somos libres pero la libertad se potencia en relación con los demás, con el resto de la humanidad, empezando con los más cercanos…y haciéndolo extensivo a todos los seres vivos, a la naturaleza.

Es la manera de AMAR a la vida en mayúsculas y dar el paso para recuperar, quizás, comportamientos antiguos de respeto por los procesos de la naturaleza, de no querer dominarla. El planeta nos cuida, hay que devolvérselo, es lo único que nos sostiene y la enseñanza tiene mucho trabajo a hacer.

Trabajar y establecer vínculos con las familias de sus alumnos, el aspecto emocional es básico para la vida, hay que cuidarlo.

Libertad es felicidad, pero para ser felices hay que ser libres pero iguales.

Cada paso que se pueda dar en pequeñas comunidades, en pequeños núcleos hacia la solidaridad entre iguales y con el entorno en general, puede ser una alternativa.

S.M.: ¿Y por último, quieres decir algo especial para la revista INFANCIA LATINOAMERICANA y para el colectivo con el que trabaja fundamentalmente, el de cero a seis años, pero que se puede hacer extensivo a otras edades?

J.M.G.: La revista es una iniciativa que se tomó y que es muy importante, consigue algo mucho más amplio de lo que estamos hablando, que todo un continente se pueda relacionar entre ellos, gracias a una lengua común impuesta por conquistadores. Permite ayudarnos mutuamente. Incidir en la etapa de cero a seis años es esencial.

Es cuando se forja la personalidad de las criaturas y un buen trabajo de colaboración con las familias y entorno es fundamental. Los pequeños que han sido bien cuidados, amados y han sido mínimamente felices en el futuro se notará. Aunque sus familias no les puedan aportar elementos académicos, estos elementos humanos, ese cuento por la noche, esa escucha del pequeño leyendo, son elementos claves, es un bagaje que la LATI ayuda a promover, estudiar, difundir, profundizar.

Ojalá se valore y no se pierda. Mil gracias por contar conmigo.

Barcelona el 6 de junio 2023

Nota:
1. Memòria història i Educació. Perspectiva, n.419, gener-abril 2023, pp.22-35

Silvia Morón Sompolinski

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