Tema. La Escuela Pública: organización y participación de las familias

La experiencia organizativa de Montevideo, Uruguay, describe el interés y empeño en poner en práctica y desarrollar un marco legal que facilita las relaciones de los centros educativos con las familias de respeto y compromiso.

El colectivo de Familias Organizadas de la Escuela Pública (FOEP) nació el 25 de mayo de 2019, en el teatro de la escuela Experimental de Malvín de la ciudad de Montevideo en Uruguay, nucleando a diferentes escuelas de distintos puntos del país, convocadas por familias que participaban de las comisiones de fomento de algunas escuelas de Montevideo. En ese tiempo, nos interesaba intercambiar experiencias de participación en las escuelas, en la mayoría realizadas a través de las comisiones de fomento. Esa primera instancia fue muy rica en intercambio y propuestas, constituyéndose en la piedra fundacional del colectivo.

Desde sus inicios, como FOEP nos apoyamos en el marco jurídico nacional, la Constitución de la República, la Ley General de Educación N° 18.437 del año 2008, así como en los tratados internacionales ratificados por Uruguay como la Convención Internacional de los Derechos de Niños, Niñas y Adolescentes. En ese marco, la participación ciudadana es un derecho y una obligación para las familias, que le permite incidir en la gestión y en la mejora de la educación pública. La participación en los asuntos públicos, es un componente central en la construcción de las sociedades democráticas.

En nuestra plataforma permanente reivindicamos el derecho a la participación, tanto de las familias como de niñas y niños. Planteamos la importancia de que fueran convocados los Consejos de Participación, en tanto espacios de participación consagrados en la Ley de Educación y por otra parte, la necesidad de modificar normativas para que no estuviesen en contradicción con la Ley. Una de ellas es el reglamento de Comisiones de Fomento, que explícitamente limita la participación de las familias.

“En nuestra plataforma permanente reivindicamos el derecho a la participación, tanto de las familias como de niñas y niños”

Es así, que, con la propuesta de ser y formar parte, así como tomar decisiones, en 2021, ya más organizadas, nos constituimos en Asociación civil, con los siguientes fines:

1. Contribuir al fortalecimiento de la Escuela Pública basados en los principios democráticos de participación real, derecho a ser escuchado, derecho de incidencia, delegación y vocería.
2. Participar para proponer, monitorear, evaluar e incidir en los lineamientos de la política educativa establecida por el Gobierno Nacional.
3. Propiciar la participación de niños y niñas como actores protagonistas en el proceso educativo.
4. Aportar diferentes perspectivas – como parte de la comunidad educativa – en materia de calidad, gestión y equidad educativa.

En el 2020, la pandemia nos encontró organizadas, por lo que pudimos monitorear y manifestar nuestras consideraciones en torno a nuestros niños y niñas. Esta etapa nos obligó a funcionar mayoritariamente desde la virtualidad impidiendo lograr desarrollarnos desde lo territorial como pretendíamos. Sin embargo, pudimos nuclear familias organizadas en casi todo el territorio nacional lo que nos acercó a diversas realidades y formas de solucionar los escollos acontecidos por la pandemia que impidieron el acceso a la educación, pero también a la salud, los espacios públicos y la recreación de nuestras infancias.

Desde el principio, nos informamos, estudiamos y buscamos soluciones a todos los obstáculos que se presentaron. Organizamos conversatorios y talleres con especialistas, actores sociales y gubernamentales. Buscamos la comunicación con autoridades correspondientes y les presentamos propuestas. Así también lo hicimos con sindicatos, otras organizaciones sociales y también partidarias.

Durante la virtualidad, semipresencialidad y vuelta a la presencialidad, hicimos relevamientos en torno a los cuidados, el servicio de alimentación escolar, el transporte de escuelas especiales y protocolos escolares. A través de ellos conocimos la realidad de las escuelas y las familias, pudimos construir a partir de dichos datos debates y propuestas que atendían las diversas situaciones, que aún en pleno aislamiento posibilitó que las familias conformemos una comunidad y nos sintiéramos apoyadas.

Énfasis que se fueron consolidando en el camino de conformación del colectivo.

Hemos tenido que poner algunos énfasis en el trayecto de nuestro colectivo que compartiremos en los siguientes apartados.

Propuesta de alimentación escolar.

Nos encontramos con un sistema de alimentación que no está garantizado. El comedor escolar es un elemento característico de la Escuela Pública uruguaya que desde FOEP reivindicamos por su aporte nutricional a la salud de los/as niños y niñas, y sobre todo por su carácter socializador y pedagógico. Además, en un contexto de crisis económica y de desempleo en aumento, como se viene dando en nuestro país desde el 2019 y profundizado en la pandemia, el servicio de comedores de las escuelas resulta fundamental y por lo tanto defendemos su permanencia y continuidad.

En varios momentos se han implementado acciones y alternativas al sistema de comedor escolar, por parte de las autoridades de la enseñanza en Uruguay, sobre todo durante la pandemia, que han ido a contrapelo de los objetivos que persigue un programa de alimentación escolar. Una de estas acciones es la sustitución del comedor escolar por tickets de alimentación. Consideramos que esta alternativa no dio solución a una alimentación de calidad y mucho menos a la contribución en las infancias para adquirir hábitos alimenticios saludables. Por un lado, encontramos que los montos de los tickets son por un importe insuficiente, por otro, la gestión de la entrega a las familias no se logró dar en tiempo y forma. Además, los listados de los/as niños y niñas asistentes a los comedores no fueron actualizados periódicamente y de forma ágil. Por estas razones muchos niños y niñas han venido quedando sin acceso a una alimentación de calidad.

Desde la pandemia, en más de una instancia las autoridades de la educación tomaron medidas contrarias para atender la emergencia alimentaria que se presenta en nuestro país. Alegando que muchas familias no fueron a cobrar los tickets o que durante la semipresencialidad los y las niños y niñas no asistían al comedor escolar. Sin contemplar la coyuntura nacional y las particularidades que se presentaban, las autoridades de la educación sancionaron en su acceso a muchos usuarios del servicio de alimentación escolar.

Frente a las situaciones planteadas FOEP demandó varias acciones y consideraciones urgentes, como: dotar de recursos económicos para aumentar la cantidad de cargos de auxiliares en la elaboración de alimentos así como en todo el proceso requerido en el comedor, de modo de organizar turnos y continuar ofreciendo el servicio respetando los protocolos sanitarios (en el marco de la pandemia los propuestos a nivel nacional); reivindicamos la importancia del comedor como espacio de socialización, de aprendizaje y complementariedad pedagógica, que enriquece el contexto educativo y no tome un rol asistencialista; no tercerizar la gestión que brinda bandejas elaboradas por empresas alimenticias sino que consideramos fundamental tener comedores en las escuelas y contemplar la modalidad de ticket alimentación para los grupos que no puedan concurrir con presencialidad plena por cuestiones de protocolo sanitario durante la pandemia.

“Reivindicamos la importancia del comedor como espacio de socialización, de aprendizaje y complementariedad pedagógica, que enriquece el contexto educativo y no tome un rol asistencialista”

Defensa de la obligatoriedad.

La obligatoriedad de la educación es un baluarte de nuestra Escuela Pública que está siendo lesionado en distintas formas.

Bajo el argumento de la pandemia, en el año 2020 fue retirada por un tiempo para luego ser restituida con elementos de penalización hacia los niños y las niñas con inasistencias. Posteriormente, con el advenimiento de una nueva Ley nacional, la Ley de Urgente Consideración (LUC), su carácter en la Ley de Educación sufrió modificaciones que debilitaron las responsabilidades del Estado sobre el derecho a la educación de nuestras infancias.

Entendiendo que los problemas en torno a la presencialidad son multicausales, no suscribimos a las formas de penalización que presentaron las autoridades, sino que reivindicamos la generación de garantías para el acceso pleno del derecho a la educación. Reivindicamos la obligatoriedad de la educación como derecho y en función de ello, impulsamos una campaña que denominamos “Entre Familias”, desde la que sostuvimos que “a la escuela hay que ir”, abonando a la superación de los miedos pero sin dejar de promover las recomendaciones de la comunidad científica y protocolos establecidos por las autoridades nacionales.

“Reivindicamos la generación de garantías para el acceso pleno del derecho a la educación”

Adentrados en la pandemia, los científicos de nuestro país expresaron con mucha claridad que “la escuela debe ser lo último en cerrar y lo primero en abrir”, ya no solo como una reivindicación del derecho constitucional a la educación, sino que también, como necesidad de proteger a las infancias que fueron especialmente afectadas por la pandemia desde su comienzo. Nuestro colectivo defendió esa expresión y demandó que el gobierno nacional la contemple.

“La escuela debe ser lo último en cerrar y lo primero en abrir”, ya no solo como una reivindicación del derecho constitucional a la educación, sino que también, como necesidad de proteger a las infancias”

En ese sentido, buscamos la solidaridad de la sociedad apelando a los trabajadores y trabajadoras organizados y buscamos también apoyos a las intendencias municipales para que a partir de sus competencias la presencialidad fuera posible.

Virtualidad como herramienta, pero no como propuesta única.

Los estudiantes de nuestro país cuentan desde hace algunos años con el Plan Ceibal y la plataforma CREA, herramientas que en la pandemia pudieron ser potenciadas pero que por diversos factores no resultaron ser efectivas. Uno de ellos fue la desigualdad. Con la educación a distancia encontramos un nuevo factor de desigualdad que se manifestó en las limitaciones con las que cuenta cada familia, cada docente y cada escuela. También constatamos diversas dificultades para que los/las niños y niñas mantuvieran su vínculo con la escuela. No todos tuvieron acceso a Ceibalitas, internet y a la posibilidad de que un adulto responsable los asistiera. Pero también encontramos limitantes de acceso a la conectividad por lo cual advertimos que la obligatoriedad de la escuela pública nuevamente se debilitaba cuando esta llegaba a casas sin conectividad.

Sobre esta etapa no podemos dejar de señalar el deterioro en los cuidados de nuestras infancias.
Así fue que trabajamos en visibilizar que con el avance de la pandemia se debilitaron las redes de cuidados con las que contamos las familias y que son indispensables para sostener tanto los cuidados familiares, como la asistencia y el acompañamiento escolar. También visibilizamos que cuando los adultos de las familias se enferman los/las niños/as no pueden ir a la escuela, por lo que proteger a los/as adultos/as también implicaba proteger a las infancias.

En el ámbito laboral tampoco se logró impulsar políticas de protección al sistema educativo. No se implementaron políticas que permitieran cambios o flexibilizaciones de horarios para que las familias de trabajadores pudieran acompañar a sus hijos en la educación, ya sea en un escenario a distancia o de semi presencialidad, un escenario que implica horarios reducidos y alternados, que no permite establecer una rutina.

La consecuencia de la virtualidad en los hábitos y comportamientos de los y las niños/as fueron importantes. De un relevamiento que realizamos desde FOEP durante el año 2020, surgieron muchos testimonios negativos acerca del uso excesivo de pantallas y sus consecuencias en el comportamiento. La Sociedad Uruguaya de Pediatría también advirtió sobre el aumento de obesidad, el insomnio, la ansiedad y otros trastornos que en su conjunto se encienden como alarmas de perjuicios que están viviendo las infancias.

Frente a la situación que se estaba viviendo en el marco de la pandemia y con una intensa inyección de virtualidad FOEP demandó a la ANEP una serie de medidas para mitigar las consecuencias y mitigar el rezago escolar, las mismas consistieron en:

  • Para asegurar la revinculación de aquellos/as niños/as que no lograban sostener la educación a distancia, demandamos la activación, instrumentación adecuada para los/as niños/as con su vinculación escolar debilitada y la ampliación del programa Maestras Comunitarias.
  • Contemplar distintos escenarios sanitarios para rápidamente resolver y pasar a la educación a distancia de forma planificada, por ejemplo, la implementación de un sistema de guardias en un régimen de 4 horas de escuela simple u 8 de Tiempo Completo en el que se pudiera asistir a algunos/as niños/as que requieren mediación adulta y estén en situaciones de alta vulnerabilidad.
  • Demanda de lineamientos pedagógicos claros, donde se establezca un criterio claro para el equilibrio entre educación sincrónica y asincrónica por nivel.
  • Control de las eventuales situaciones de discrecionalidad para el no uso de herramientas virtuales, de mínimos de carga horaria, de mantenimiento de la vinculación entre docente y estudiantes.
  • Dotar de recursos a los docentes para facilitar el acceso a la virtualidad (equipos, conectividad a internet, formación).

La presencialidad para garantizar una educación de calidad.

La semipresencialidad aplicada una vez que avanzaba la pandemia tampoco funcionó en forma igualitaria. Respondió a la interpretación que cada escuela hizo de los protocolos y de las posibilidades que tenían para respetarlos. Se dividieron grupos para asegurar distancia entre los/as niños/as en los salones de clase y mayor ventilación, sin embargo, la división de grupos no solo fue en detrimento de la presencialidad plena y consolidación de los grupos. Además, la división provocó una baja en la cantidad de horas aula impartidas y esto abonó al rezago de contenidos que se arrastra hasta hoy y para el que no hay ninguna planificación de recuperación.

Al mismo tiempo, en la etapa de semipresencialidad muchos/as niños/as quedaban a cuidados de adultos que por diversos motivos no podían llevarlos a la escuela. Entonces disminuyó la presencialidad en la escuela, pero también en los comedores escolares.

Abordamos el regreso a la presencialidad defendiendo que fuera en forma plena, todos los días, todo el horario, entendiendo que solo con esa forma se puede garantizar que todos los niños y las niñas vayan a la escuela. Para esto trabajamos en la promoción de flexibilizar los protocolos en consonancia con las recomendaciones del Grupo Asesor Científico Honorario -GACH- de la Presidencia de la República y el Ministerio de Salud Pública -MSP-.

Asimismo, demandamos:
1.
Garantizar que existan los recursos humanos y financieros para poder cumplir el protocolo.
2. Incrementar el número de auxiliares de limpieza o contratar cooperativas de limpieza.
3. Asegurar partidas adecuadas para la compra de insumos para la limpieza.
4. Instrumentar cargos de maestras y maestros para desdoblar grupos cuando los espacios no son suficientes para albergar a todo el grupo.
5. Retomar el relevamiento de las clases que no pueden concurrir con presencialidad plena e implementar las soluciones edilicias o de locales externos que requiera cada escuela.
6. Establecer y comunicar con claridad cómo debe proceder el centro educativo cuando hay un caso positivo de COVID19 en la escuela.
7. Establecer controles acerca del cumplimiento del protocolo, sobre todo en lo que respecta a la ventilación, el mantenimiento de las burbujas, el lavado de manos y el uso de la mascarilla cuando corresponda.
8. Estudiar la viabilidad de instalar purificadores de aire y/o medidores de CO2, con el objetivo de sistematizar los horarios de ventilación de los salones.
9. Facilitar el acceso a hisopados de forma rápida para personal docente, auxiliares y cooperativas.

“La participación asegura una transformación democrática de la educación”.

El gobierno nacional que asume en el año 2020 presentó una nueva propuesta de Transformación Educativa. En lo que respecta a la participación de los distintos actores sociales interesados en la educación, entre ellos las familias, no solo no encontramos avances, sino que vemos como un retroceso las formas en las que se elaboró y presentó la nueva propuesta.

Sostenemos que hay un espacio de relevancia para empezar una transformación democrática en la educación y ese es el Consejo de Participación. Por lo mismo, seguimos demandando hacer funcionar los Consejos de participación y adecuar la reglamentación al objetivo planteado por la ley general de educación 2008. Para hacer funcionar los consejos se debe promover el funcionamiento de las Asambleas Escolares, promover la participación de Asambleas por grupo en coordinación con la maestra y fortalecer el rol de los equipos de docentes (quizás con la creación de alguna nueva figura como un “adscripto o articulador”) que apoye el vínculo niños y niñas, docentes y familias.

“Sostenemos que hay un espacio de relevancia para empezar una transformación democrática en la educación y ese es el Consejo de Participación”

Las familias Organizadas de la Escuela Pública continuamos atendiendo los puntos presentados en este artículo, pero sobre todo intentamos trabajar desde la participación y la democratización de la educación ya que desde dichos aspectos consideramos que la sociedad en su conjunto se apropia de la responsabilidad que implica construir un proyecto educativo inclusivo y de calidad para las infancias del país.

Notas
1. La Junta Nacional de Jardines Infantiles, se crea el 22 de abril de 1970, en el gobierno de Eduardo Freí Montalva, esto se consigue como logro de una fuerte movilización ciudadana para exigir una entidad pública de educación parvularia.
2. MARTINEZ, V. 2007. ESTUDIO EL ENFOQUE COMUNITARIO EN LA JUNJI INFORME EJECUTIVO.
3. MARTINEZ, V. 2007. ESTUDIO EL ENFOQUE COMUNITARIO EN LA JUNJI INFORME EJECUTIVO.
4. Recomendamos visitar este artículo que nos refiere en detalle esta tensión aún no resuelta https://www.scielo.cl/scielo.php?pid=S0718-45652022000100255&script=sci_arttext&tlng=en#B70
5. Proyecto Educativo Institucional, es el instrumento que orienta todos los procesos que ocurren en los establecimientos educacionales, transmite la visión, misión, valores, paradigmas y proyecciones de la unidad educativa.
6. https://www.junji.gob.cl/20623/
7. https://www.lanacion.com.ar/cultura/la-mision-principal-de-la-escuela-ya-no-es-ensenar-cosas-nid1085047/

Familias Organizadas de la Escuela Pública FOEP

 

 

Relacionats

Subscriu-te al nostre butlletí!
Vols rebre informació sobre totes les novetats formatives i activitats de l'Associació?
Subscriu-t'hi!

Escoles/Universitats amigues
Ets un centre educatiu que vol participar i cooperar amb equips de mestres compromesos amb la millora de l’educació a Catalunya?
Associa't i forma part de la xarxa!

Subscriu-te al nostre butlletí!

Vols rebre informació sobre totes les novetats formatives i activitats de l'Associació?
Subscriu-t'hi!

Escoles/Universitats amigues

Ets un centre educatiu que vol participar i cooperar amb equips de mestres compromesos amb la millora de l’educació a Catalunya?
Associa't i forma part de la xarxa!