Editorial. Ensanchar las paredes de la escuela

A lo largo de este 2018, en las portadas de la revista hemos ilustrado las líneas temáticas de este año, la permeabilidad de las escuelas con su entorno y las relaciones que se establecen entre niños y niñas con las personas de este entorno, usando fotografías que muestran esos vínculos que subyacen en la cotidianidad.

La naturaleza, y también los entornos urbanos, ofrecen más oportunidades de crecimiento y de desarrollo integral y armónico de las quea menudosomos capaces de ver. Por ello, la escuela ha de estar abierta a la ciudad, no solo saliendo de vez en cuando a esta, sino también dejando que la vida de la ciudad entre en ella, a través del filtro del proyecto de escuela.

El contexto educativo puede favorecer la conexión entre las personas y los elementos de nuestro entorno. Desde los espacios hasta las producciones culturales, la ciudad ofrece una fuente inagotable de estímulos sensoriales y cognitivos que favorecen la creatividad y los procesos de aprendizaje. Al mismo tiempo, los niños y las niñas, y
la escuela entera, pueden actuar en la ciudad como otro protagonista más.

Así, la relación ciudad-escuela no ha de ser el resultado de un proyecto unitario, sino la fusión de muchos proyectos, actividades y también, por qué no, de intereses opuestos. En este sentido, el espacio de aprendizaje se expande: la escuela ya no es un laboratorio ubicado dentro de la complejidad de la ciudad, sino un lugar en la ciudad donde la complejidad de la sociedad se convierte en experiencia formativa, donde se intercambian información y relaciones.

El proyecto de escuela puede hacer visible esta intención educativa. Estas ideas que hemos condensado en las líneas temáticas de este año pueden incluirse en las concreciones curriculares de las escuelas infantiles, recogidas en sus documentos.
Quizás deberíamos revisar de vez en cuando los proyectos educativos de cada centro para incluir los aspectos que nos dan identidad, y sentido a nuestras acciones. Los maestros parecemos especialistas en dar saltos y piruetas para llevar a cabo los objetivos que establece el currículo de la educación infantil. ¿Será el momento de detenernos y
ponernos a reflexionar entre todos cómo aplicamos verdaderamente los principios de la etapa de la educación infantil? ¿Qué escuela queremos? Una observación sistemática y la interpretación de los procesos educativos que se dan en interacción con la ciudad, una reflexión conjunta y constructiva, puede ayudarnos a revisar, identificar y redefinir nuestros conceptos de infancia y aprendizaje

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