Experiencias. Medios de comunicación y cultura infantil en la cotidianidad de la escuela

Marcia Covelo Harmbach

“Los niños también son educados por los medios de comunicación, principalmente por la televisión. Aprenden a informarse, a conocer a los otros, al mundo, a sí mismos, a sentir, a fantasear, a relajarse, viendo, oyendo, tocando las personas en la pantalla, que les muestran cómo vivir, ser feliz e infeliz, amar y odiar. La relación con los medios es placentera –nadie obliga– está hecha a través de la seducción, de la emoción, de la exploración sensorial, de la narrativa –aprendemos viendo las historias de los otros y las historias que los demás nos cuentan.” (Morin, 2006, p.166).

Es innegable la influencia de los medios de comunicación en la vida de los niños y niñas, casi todos tienen televisión e internet, que transforman la cultura de la infancia dirigiéndolos hacia el consumo, banalizando la violencia, interfiriendo en la salud, en el comportamiento, en la forma de resolver conflictos.

Es de suma importancia reflexionar sobre los mecanismos utilizados por los medios de comunicación, los diferentes procesos de interacción con la infancia y la definición crítica del papel de la escuela como institución que tiene el poder de la validación.

“Si el consumo se realiza a través del deseo, el consumo infantil todavía comporta una mayor afectividad, porque la publicidad que está directamente relacionada con el consumo actúa de manera que el niño crea en una realidad que no es la verdadera y consuma para convertirse en una persona “‘ideal’ propugnada por la publicidad”. (Instituto Alana, 2009).

Estudios como el del Instituto Alana muestran que los niños desean los productos anunciados, ya sean juguetes o alimentos, y los piden a los padres originando una red de conflictos y frustraciones que se percibe en la cotidianidad de la escuela.

Actualmente vivimos en una sociedad de consumidores, cuyo hábitat natural es el mercado. En los niños y niñas, consumidores potenciales, se incentiva el cultivo de la fascinación y el impulso compulsivo por los productos. A través del marketing, se genera en los niños un estado permanente de insatisfacción, incentivando el deseo de lo nuevo y redefiniendo lo anteriormente consumido como basura inútil. (Friedmann, 2013).

Nadie nace consumista.

El consumismo es una ideología, un hábito mental forjado que se ha convertido en una de las características culturales más marcadas de la sociedad actual. ¿Queremos contribuir con esta historia?

Desde el año 2012, en la escuela municipal de educación infantil Dona Leopoldina se ha estado debatiendo con educadores, niños, niñas y familias el Proyecto político-pedagógico: Viveros de Infancia, que busca rescatar la cultura de la infancia y hacer de la escuela un lugar de encuentro con la naturaleza y las personas, y tiene como uno de sus objetivos la Educación ambiental.

Después de reflexiones críticas, dimos nuevos significados a las tareas, eliminamos las fechas conmemorativas relacionadas con el comercio y la religión, pues entendemos la escuela como un espacio laico y de contraposición a la cultura del consumo. Discutimos lo que había que celebrar, priorizando al niño. Instauramos el día “Quien cuida de mí”, con las diferentes familias con la finalidad de estar juntos, intercambiando afecto y no objetos materiales, que es lo que proponen los medios de comunicación para el día de la madre y del padre. La Fiesta de la cultura brasileña prioriza el protagonismo de los niños, las diversas culturas, con juegos sin “regalos”, sólo por el placer de jugar, abordamos cuestiones ambientales, sociales, artísticas. Las canciones y los juegos se escogen cuidadosamente, sin tener en cuenta la “moda”. Celebramos los cumpleaños con un pastel hecho entre todos, el regalo es una obra de teatro creada y protagonizada por niños y adultos, es la celebración de la vida. A finales de año realizamos el Rito de pasaje, con ideas y participación de todos, recordamos los éxitos alcanzados, las amistades que construimos y lo celebramos alrededor de una gran mesa, donde comer y beber tienen significado, celebramos un nuevo ciclo.

Foto de la colección de EMEI Dona Leopoldina, São Paulo, Brasil, Obra de arte construída com elementos de la naturaleza, el encuentro de lo bello y con lo efêmero.

Repensamos nuestros espacios, el juego con la naturaleza tiene un gran impacto en la vida de los niños, ellos juegan con lo que tienen en las manos y en la cabeza. A través de las imágenes, los medios de comunicación proporcionan contenidos, los niños usan los personajes como apoyo, los contenidos se integran en la lógica del juego, en la reproducción de las escenas cotidianas. Nosotros ofrecemos el contrapunto con imágenes de la naturaleza, pues muchos niños han perdido el espacio de la calle, del patio, y muchas veces la escuela es uno de los únicos sitios donde pueden oír un pajarito, jugar con barro, presenciar el nacimiento o la muerte de un animalito, de una planta.

Los niños se proyectan por las imágenes del inconsciente, por las experiencias no verbales, tenemos que ser juiciosos con lo que les ofrecemos.

El niño que no tenía derecho a voz en el siglo pasado, hoy es considerado un consumidor potencial. Es importante entender el punto de vista del niño, no para hacer su voluntad, sino para entender los contenidos y adecuar las actividades hacia el espacio del niño.

¿Cómo puede la escuela ser este lugar que fomenta el deseo de crear, observar que los colores son de todos, que los niños y las niñas pueden jugar a lo que quieran y vestir de rosa o azul según sus preferencias y no por lo que le dicen?

¿Cuáles son las implicaciones de tener un rincón de las muñecas, delgadas, rubias, vestidas de rosa? ¿Qué estamos validando como concepción de género, de mundo? Si ofrecemos solamente muñecas blancas, que no representan nuestra diversidad racial, ¿qué referencias estamos ayudando a construir?

Los medios de comunicación crean una idea de sociedad específica para una u otra persona, donde tener es más importante que ser, generando la necesidad de tener algo para ser feliz, de que todos tengan un determinado objeto para formar parte de un grupo. Los niños, desde muy pequeños, captan esta percepción.

Es necesario pensar en lo que legitimamos en la escuela. El proyecto de Educación ambiental tiene como objetivo el consumo consciente cotidianamente: en el cuidado de los materiales, en no usar desechables de espuma o de porexpán debido al tiempo necesario para su descomposición. Utilizamos material de desperdicio de artes gráficas, semillas para producciones de arte, así como objetos rotos que se transforman en obras artísticas. Plantamos lo que comemos, hacemos compostaje, reutilizamos el agua de lluvia, hacemos un mercadillo de intercambio, ya que lo que es viejo para uno es nuevo para otro.

Foto de la colección de EMEI Leopoldina, São Paulo – Brasil. Huerto donde los niños se reconectan con comida de la tierra.

Vivimos en tiempos líquidos, nada está hecho para durar, las formas de vida contemporánea se asemejan por la vulnerabilidad y la fluidez, incapaces de mantener la misma identidad durante mucho tiempo, lo que refuerza un estado temporal y frágil de las relaciones y los lazos humanos. (Bauman, 2010).

En la sociedad contemporánea estamos impulsados por el deseo, un querer constante, los niños están expuestos a ese pensamiento y la escuela puede ofrecer otro tipo de relación con las cosas, las personas y construir argumentos diferentes.

La infancia se debe preservar como un tiempo para la formación de la ciudadanía, de individuos conscientes, con calidad de vida, no como concepto sino como práctica vivida.

Hacer de la escuela un lugar así es nuestra tarea. Legitimar los diferentes saberes, desvirtuar prácticas escolares y consumistas, presentar otras posibilidades. Mostrar de dónde vienen y hacia dónde van las cosas y cómo tejer el ciclo de la vida sin deshacer los hilos de la naturaleza. Reconocer la finitud de nuestros recursos, encontrar otros caminos para transformar el pedazo de mundo que nos corresponde.

Hacer resonar las voces infantiles para la sostenibilidad de la casa, la escuela, el barrio, la ciudad, el país, el planeta.

Bibliografía
Bauman, Z. Vida Líquida. Editorial Paidos Ibérica, 2010.
Friedmann, Adriana. Linguagens e Culturas Infantis. São Paulo: Cortez, 2013.
Morin, E. El método 4: las ideas –hábitat, vida, costumbres, organización. Editorial Cátedra, 2006.Desemparedamento da Infância. A escola como lugar de encontro com a natureza. Criança e Natureza. São Paulo: Instituto Alana, 2018. www.institutoalana.org.br
Programa infancia y consumo. Instituto Alana.
www.criancaeconsumo.org.br

Marcia Covelo Harmbach
Diretora da EMEI Dona Leopoldina Psicopedagoga Formadora de professoras.

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